8 de marzo, feminismo proletario para el comunismo

Con motivo del próximo 8 de marzo traducimos este artículo de los camaradas de Tjen Folket. Puede consultarse el artículo original en el siguiente enlace: https://tjen-folket.no/index.php/en/2021/03/13/8th-of-march-proletarian-feminism-for-communism/

Traducción del artículo de Tjen Folket

Con motivo de la proximidad del 8 de marzo, publicamos este breve texto introductorio sobre el Feminismo Proletario. Para estudios más profundos recomendamos especialmente el siguiente texto del Partido Comunista del Perú:

https://www.marxists.org/subject/women/authors/adrianzen/1974.htm

Enfatizamos que el concepto Feminismo Proletario no debe ser entendido como una ideología propia o como un añadido al maoísmo. El Feminismo Proletario, tal como lo entendemos, es el punto de vista proletario en el Movimiento de Mujeres. Es la línea de clase en el Movimiento de Mujeres hacia el proletariado, en la lucha contra el feminismo burgués y pequeñoburgués.

El feminismo proletario se guía por el marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente por el maoísmo. Esta es la única ideología del proletariado, y la tercera, más elevada e invencible etapa de esta ideología. Nuestra comprensión de la Cuestión de la Mujer emana del maoísmo aplicado a ésta, y de la lucha por un Movimiento Femenino revolucionario.

Feminismo proletario

El maoísmo se posiciona a favor del Feminismo Proletario. Es decir, una lucha revolucionaria de las mujeres con un punto de vista proletario. La opresión de la mujer surgió durante la misma etapa del desarrollo de la humanidad que la propiedad privada y el Estado, es decir, al mismo tiempo que la división de los seres humanos en clases. En los tiempos modernos, la opresión de la mujer se fusiona con el imperialismo capitalista como un sistema completo y coherente.

La familia, la propiedad privada y el Estado

Engels escribió posteriormente la obra clásica del comunismo, »El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado», que constituye el punto de partida del feminismo proletario. Basándose en datos e investigaciones históricas, Engels vincula lo que llama la derrota histórica de la mujer con la formación de la propiedad privada.

Friedrich Engels y Karl Marx se preocuparon desde los inicios del comunismo por la cuestión de la opresión de la mujer. Escriben en El Manifiesto Comunista que con la abolición de las relaciones de producción del capitalismo, la mujer dejará de ser una «herramienta de producción» como lo es en este sistema y escriben que la prostitución formal e informal desaparecerá.

Los primeros seres humanos vivían en hordas. Dentro de la horda, la propiedad era principalmente colectiva. La horda cooperaba y compartía los frutos de su trabajo. Con el progreso de la tecnología y la producción, con los excedentes y las nuevas relaciones de producción, se estableció la propiedad privada. Engels muestra que en la misma época surgieron el Estado y la familia: y la opresión de la mujer. La primera propiedad privada, por ejemplo el ganado, pertenecía principalmente a los hombres. Para garantizar que se transfiriera a los herederos del hombre, la mujer se vinculó a éste de una forma nueva. Antes, el parentesco seguía la línea materna, lo cual es lógico. Con la necesidad de asegurar la línea de herencia, para que la propiedad no saliera de la horda y acabara en manos de los nuevas hordas de las hijas (las mujeres se casaban fuera del grupo para evitar la endogamia), se estableció el derecho paterno. Se estableció la familia con el hombre como jefe (patriarca).

Después de esto el patriarcado se ha desarrollado y cambiado a través de diferentes sociedades, culturas y diferentes sistemas económicos. En todas las sociedades de clase el núcleo del patriarcado ha sobrevivido y el hombre ha continuado como jefe dentro de la familia, la economía y la política.

Imperialismo, patriarcado y violencia contra las mujeres

En la época del imperialismo vemos claramente cómo las mujeres del proletariado y del campesinado pobre soportan enormes cargas. En el tercer mundo las mujeres pobres son oprimidas tanto como parte de una nación oprimida, como parte de una clase oprimida y como mujeres. La opresión adopta diversas formas, y se expresa de forma más grotesca y brutal en la violencia contra las mujeres, la violencia sexualizada, las violaciones, los asesinatos, la prostitución y el tráfico de personas.

Esta violencia no es un subproducto aleatorio del patriarcado, sino una de las condiciones previas para su existencia. Ejercer la violencia es ejercer el poder. El poder económico, social y político se basa en última instancia en la violencia. Esta regla también se aplica al patriarcado.

Por una línea de clase en el movimiento de mujeres

El punto de partida del feminismo proletario es, por tanto, que el patriarcado está entretejido con el capitalismo imperialista en un sistema, y que el propio patriarcado surgió con la sociedad de clases. Como resultado de esta visión, se forma el Feminismo Proletario, que ve que el patriarcado es abolido primero al abolir el imperialismo y la sociedad de clases. Es primero con el comunismo que se elimina la propiedad privada y el Estado, y así deja de existir la función de la familia como unidad económica y escenario del poder del hombre sobre la mujer.

En otras palabras, el Feminismo Proletario une la causa de las mujeres con la del proletariado, ya que el proletariado es la única clase que puede arrebatar el poder a la burguesía y abolir las relaciones de propiedad y las clases burguesas de una vez por todas.

Además, el Feminismo Proletario tiene como punto de partida que la división más importante entre los humanos en este sistema, también entre las mujeres, es la división de clases. Existen mujeres burguesas, pequeñoburguesas y proletarias. Tres clases diferentes con tres puntos de vista de clase diferentes. La lucha de clases es el principal motor del cambio social y, por tanto, el punto de vista de clase se convierte en la cuestión más importante que define todos los movimientos políticos.

Así, el feminismo se divide, es decir, el Movimiento de Mujeres y su ideología, en tres tendencias principales: Feminismo burgués, Feminismo pequeñoburgués y Feminismo proletario. El Feminismo Proletario es marxista, hoy maoísta. El Feminismo Liberal pequeñoburgués y el Feminismo Radical parecen ser las tendencias feministas más importantes. Las organizaciones feministas más importantes de Noruega en la actualidad, Ottar y Kvinnefronten (El Frente de Mujeres), son principalmente feministas radicales. Tienen una tendencia a poner la cultura por encima de la economía, y tienen una tendencia a la falta de perspectiva de clase, y a cultivar la opinión de que el Estado puede resolver todos los problemas. La política identitaria pequeñoburguesa y posmoderna ha cobrado fuerza en las últimas décadas. Rechazan, entre otras cosas, el punto de vista moderno y científico de que existe una verdad objetiva y que la humanidad puede encontrarla. Se centran mucho en el lenguaje. La filosofía posmoderna afirma que el lenguaje construye la realidad, aunque sea lo contrario.

El feminismo proletario es una línea de clase en el movimiento de las mujeres. Supone un punto de vista de las mujeres proletarias y pobres, especialmente en el tercer mundo. El feminismo proletario une la lucha de las mujeres con la lucha de clases del proletariado.

Es la lucha de las mujeres del pueblo, que no se aísla de las masas para crear pequeños colectivos utópicos. Es una lucha de las mujeres dirigida principalmente contra el Estado, el capital y los más reaccionarios, y no en general contra todos los hombres. Es por una lucha de las mujeres centrada en las relaciones económicas y sociales, y no principalmente en la cultura o la biología. Los comunistas entienden estas cuestiones sobre la base del materialismo dialéctico y de un enfoque científico.

Vemos todas las cosas en su contexto y unidad. Consideramos la base como lo primario y la superestructura como lo secundario. Las cuestiones más centrales para el Feminismo Proletario son politizar, movilizar y organizar a las masas de mujeres y crear una dirección femenina proletaria.