Balance del 15M: 11 años después

Este documento que reproducimos y actualizamos fue originalmente publicado en 2021 como «Balance del 15M: 10 años después».

1. Contexto político en el que se desarrolló el 15M

El 15M estalló en el año 2011 y sus efectos movilizadores se prolongaron durante años. Además, algunas consecuencias tanto institucionales como de desarrollo en diversas luchas o frentes de masas también se han visto hasta la actualidad. Por supuesto, el estallido del 15M tampoco fue espontáneo, sino que hunde sus raíces en un contexto político y económico muy concreto. Analizar la crisis económica de 2008 no es el objetivo de este informe, así que mencionaremos brevemente que, con la recesión española en la segunda mitad de ese año, comienza una política de recortes y reajustes productivos e impositivos en el Estado español. A su vez, el gobierno del PSOE había ocultado repetidamente la existencia de la crisis, hasta que fue innegable, y del paso de políticas económicas tibias, se pasó a los ataques antiobreros.

Entre los años 2009 y 2011, se dieron las siguientes medidas: subida del IVA; creación del FROB para gestionar la crisis bancaria y rescatar cajas de ahorros y bancos; recortes en gasto social en miles de millones de euros; congelación de pensiones; reducciones salariales de funcionarios; la Reforma Laboral de 2010 que causa una huelga general; reforma constitucional de 2011 que fijaba un techo de déficit que no se podía superar, y que se pactó junto al PP. En definitiva, el partido socialdemócrata y que hasta el momento había mostrado mayores políticas progresistas que el PP, se había convertido en el azote de las masas ante la crisis, en coalición con el PP, el otro gran partido de la oligarquía financiera española.

Las consecuencias de la crisis y de su gestión, habían sido terribles para la clase trabajadora: para el año 2011, el Estado español se convertía en el segundo estado con mayor desigualdad social en toda Europa; el desempleo pasó del 13’8% al 22’6%, en especial debido al derrumbamiento de sectores enteros como la construcción; los desahucios se multiplicaron por 4 (178.000 entre 2007 y 2009); incluso se dio un descenso demográfico ya que comenzó la repatriación de miles de inmigrantes que habían venido, y también el éxodo laboral de muchos españoles, en especial jóvenes.

Ante todas estas medidas y terribles consecuencias sociales y económicas, las masas respondieron de varias formas: se convocó una huelga general el 29 de septiembre de 2010, por parte de CCOO y UGT, y sumándose otros sindicatos, siendo calificada por los mismos de éxito, y por los medios y la patronal, de fracaso y que no llegó a paralizar el país; además, en el año 2011 se inició el movimiento de ocupar las plazas el 15 de mayo de 2011, con un discurso claramente en contra de los banqueros y los políticos, y por las medidas antisociales tomadas por el PSOE desde el año 2009.

Además, en noviembre de este mismo año hubo elecciones generales, con una debacle del PSOE y una victoria aplastante del PP, sumando 186 de 350 diputados, aunque es cierto que también crecieron otros partidos como IU (de 2 a 11 diputados), UPyD (de 1 a 5), etc. Ante esto, no podemos caer en el postulado simplón de culpar a las masas o de defender que la clase trabajadora es idiota o tiene su merecido, o bien que se volvieron tremendamente reaccionarias o liberales. No es nada de eso, ni mucho menos, sino que, ante la total ausencia de cualquier opción revolucionaria, y ante la esperanza puesta en la democracia burguesa, las masas vieron que el PSOE se revestía de progresista, y atacaba todos los derechos sociales y laborales posibles. Por ello, la opción que quedaba, era confiar en que su contrario, al menos no sería peor que ellos. Y no siempre fue así, en tanto que gran parte fueron a parar a otras opciones, regionalistas, críticas con el binomio PP-PSOE, o incluso, que pudieron ser tildadas de más radicales, como fue el caso de IU.

La victoria electoral del PP abre el segundo ciclo movilizador y de medidas antiobreras de esta época. Ante los grandísimos ataques y recortes del gobierno, se intensificó el movimiento de masas y los momentos más tensos del 15M: en la primavera de 2012, se da la ‘’Primavera Valenciana’’, con fuertes movilizaciones estudiantiles y una gran virulencia represiva contra los estudiantes en Valencia. Hubo 45 detenidos, 30 heridos, montajes policiales, y provocó manifestaciones por todo el Estado español en solidaridad con los estudiantes valencianos. También ocurrió la marcha minera sobre Madrid en julio de 2012, en la que columnas de mineros asturianos llegaron a Madrid en lucha y protesta por la reconversión de las cuencas carboníferas y mantener sus empleos. Se intentó frenar judicialmente la entrada de estas columnas en Madrid, y posteriormente terminó de nuevo en disturbios y detenciones. A su llegada a Madrid, los mineros recibieron el apoyo de miles de sindicalistas, activistas, etc.

En este año, destacó el aumento de acciones y movilización por parte de la PAH, que cobraba importancia mientras la crisis se recrudecía y avanzaba. Pero los hechos más destacados de lucha de masas en el año 2012, fueron las Huelgas Generales, la española de marzo de 2012, y la europea de noviembre de ese mismo año. En ambos casos el seguimiento fue masivo, pero especialmente en la huelga de marzo, en la que se paralizó el país a excepción de sectores con muy poca presencia sindical como los pequeños comercios. Esta convocatoria se hizo como respuesta a la Reforma Laboral del PP del 2012, y se sumaron todos los sindicatos (a excepción de los amarillos), e incluso movimientos de masas que se habían generado en el 15M, como indignados. En cuanto a la huelga europea, fue convocada en varios países de la UE en contra del modelo de austeridad. De nuevo pudimos ver una gran cantidad de detenciones, heridos graves, y en definitiva, una fuerte represión por parte del estado burgués ante la reacción defensiva de las masas. Aun con todo ello, el resultado no fue una victoria, sino que la Reforma Laboral se mantuvo, y perdura hasta el día de hoy.

Entre este mismo año, y los siguientes (2013-2014) vimos otras protestas destacadas, por ejemplo, en septiembre de 2012 tuvimos la convocatoria de ‘’Rodea el Congreso’’, y en principio iba a ser 100% pacífica y se consensuó dejar pasar a los diputados y no bloquear realmente el paso al edificio. Además, desde un inicio ya hubo muchas asambleas locales-regionales que decidieron no apoyar ni asistir a esta movilización. El Congreso fue protegido por miles de policías y hubo una represión desproporcionada. Ante ello, las masas descargaron numerosos adoquines contra los antidisturbios y se generó un fuerte conflicto. Este conflicto no surgió de la nada, sino que hacía días que por las calles por Madrid había asambleas, concentraciones, identificaciones, desalojos de centros sociales, etc. En el año 2013 se repitió la convocatoria, pero con muy pocos asistentes, y aún más policías que el año anterior. En los años posteriores Podemos amagaba con la posibilidad de repetir estas movilizaciones como herramienta de presión ante el PP, pero acabó en nada.

El año 2014 podemos decir que es el último año de grandes movilizaciones y ataques de las masas ante la crisis económica y los ataques de la burguesía. En marzo de este año hay un hecho muy importante para la lucha de masas: la convocatoria de las Marchas de la Dignidad. Esta convocatoria venía gestándose desde septiembre de 2013 y se sumaron cientos de colectivos, creando columnas desde casi todos los puntos del país y confluyendo en Madrid. El poder de la convocatoria fue enorme: millones de personas se agruparon en la capital, siendo las movilizaciones más masivas de la historia de la democracia burguesa, y generando un fuerte conflicto durante días, con más de 100 heridos (la mayoría policías), decenas de detenidos, y una respuesta policial durísima.

Por otra parte, en el año 2014 también hay otro hecho clave: la fundación de Podemos, que recoge muchos dirigentes de movimientos de masas creados en el 15M, y en el futuro, será uno de los factores que descabece el movimiento de masas y dé falsas esperanzas a nuestra clase, arrancando a miles de activistas de la lucha social, y llevándolos por el camino institucional. Además, para el año 2015 se promulgará la Ley Mordaza, que viene a ser un aumento represivo del Estado español ante el crecimiento cuantitativo y cualitativo de la lucha de las masas en las calles, siendo otro clavo en el ataúd del 15M.

2. El significado del 15M

El 15M fue un ejemplo de organización espontánea y lucha de las masas. Con esto no pretendemos afirmar que tras el 15M no hubiese plataformas organizadas, pues varias de ellas ya se habían constituido tiempo atrás, si no que la fórmula del 15M, el apoyo y la autoorganización de las masas fue un espontaneo.

Veníamos de la crisis internacional del 2008, que en el Estado español se tradujo, como ya hemos mencionado, en recortes y austeridad por parte del Gobierno del PSOE contra la clase trabajadora. El que por el momento se seguía presentando como Gobierno progresista mostraba su cara más amarga y complaciente con el sistema, y los trabajadores no tardaron en reaccionar.

A las movilizaciones del 15M se le sumaron dos discursos encontrados: el discurso de las masas que cuestionaba no solo las instituciones si no también el propio sistema y el discurso del Estado y los medios mediáticos que criminalizaban desigualmente el movimiento. Desde ese momento, y a tenor de la capacidad que tienen las masas de autoorganizarse, los medios de comunicación y por su parte el conjunto del Estado ha seguido con una política criminalizadora ante cualquier movimiento autoorganizado posterior al 15M.

Respecto a las fórmulas de lucha, el 15M no se quedó en una mera acampada en las plazas, como pretenden vendernos la burguesía, el 15M vertebro múltiples espacios que realizaban acciones directas contra la propia burguesía como puedan ser: plataformas antidesahucios, organizaciones de trabajadores, organizaciones estudiantiles, etc.

El 15M demostró que la lucha de las masas es justa y que cuando se rebelan, se transforma en un torrente implacable. Sirvió de ejemplo para las futuras movilizaciones que se fueron sumando desde la crisis, y para todos los trabajadores supone un punto de referencialidad en la lucha.

A nivel ideológico, muchas organizaciones, principalmente las autoproclamadas “comunistas” que más adelante analizaremos, tachan el discurso del 15M de reformista, haciendo una simplificación del movimiento y reduciéndolo únicamente a la existencia del que por aquel entonces se empezaría a configurar: Podemos. Pero esto es del todo inexacto.

Cuando nació el 15M lo hizo con un doble discurso muy claro, enfocándose en la crítica a la política parlamentaria burguesa y sus fórmulas de democracia; y lanzando un mensaje claro contra el sistema capitalista. Con el eslogan: “pan, techo y trabajo” los trabajadores ponían el foco de atención en aquellas cuestiones que más inciden en el propio sistema y que va a las raíces de la contradicción capital-trabajo.

Bien es cierto que, tras la carencia de un Partido Comunista reconstituido guiado por el marxismo-leninismo-maoísmo y las aportaciones de validez universal del Presidente Gonzalo y el total abandono del Movimienteo Comunista del Estado español al 15M, este canalizo parte de su fuerza a través de Podemos, pero ni fue la conclusión del movimiento ni es achacable a la propia autoorganización de las masas.

A nivel organizativo, el 15M trajo consigo múltiples estructuras que a día de hoy perduran sobre todo de carácter obrero-vecinal. Y puso de manifiesto la necesaria horizontalidad de los espacios de masas de ese tipo, permitiendo la inclusión de múltiples sectores de la clase obrera.

3. El papel de las organizaciones comunistas en el 15M

Para analizar en profundidad el 15M desde una óptica revolucionaria, es fundamental saber qué papel jugaron las organizaciones comunistas del momento, así como en qué momento se encontraba el Movimiento Comunista del Estado español. Conocer en profundidad las posiciones de las organizaciones existentes en el momento es muy importante para poder entender la actuación de estos partidos.

Para un comunista en 2021 puede resultar difícil entender la situación del Movimiento Comunista Español en 2011. Si ahora tenemos un maremágnum de siglas y organizaciones de todas las líneas del comunismo, en aquel momento esto no era así. Debido a que se venía de los años de la caída de la Unión Soviética, y nos encontrábamos en plena crisis, el MCE todavía estaba concentrado y en las mismas organizaciones que en los años 90’, con algún pequeño matiz.

La situación era la siguiente:

  • El PCE seguía siendo la organización comunista oficial y mayoritaria. En esos momentos la vía parlamentaria del PCE era Izquierda Unida, que contaba con 2 diputados. Existía una confrontación entre IU en el Congreso, dirigidos por Gaspar Llamazares, y la estructura orgánica de IU, dirigida por Cayo Lara y apoyada por la estructura federal del PCE.

Debemos recordar que en aquella época el PCE se definía como marxista revolucionario y su organización era federal, rechazando el centralismo democrático. José Luís Centella era el Secretario General, y, de facto, el PCE sólo existía para Izquierda Unida.

A nivel de juventudes, no existía una única juventud del PCE. Si bien el Comité Federal del PCE reconocía solo a la UJCE, había federaciones que reconocían a otras juventudes que no estaban integradas en la UJCE. Este era el caso de Asturias, con la Juventud Comunista de Asturias; algunas zonas de Andalucía en las que la organización de referencia era la Juventud Comunista de Andalucía; País Valencià, donde se reconocía a la Juventud Comunista del País Valencià; en Euskadi sólo se reconocí a Gazte Komunistak; y algunas zonas de Madrid, donde algunas Agrupaciones del PCM reconocían a la UJC-M. Esta situación hacía que en cada zona se trabajase de una forma distinta.

  • El PCPE era la opción para aquellos descontentos con el PCE. Al igual que hoy en día, reivindicaban a la Unión Soviética a lo largo de toda su historia y condenaban enérgicamente a Mao Tse Tung y a las organizaciones maoístas, por lo que atraían a aquellos que reivindicaban a Stalin y aquellos que eran prosoviéticos en general.

A diferencia del PCE, el PCPE si se definía como marxista-leninista y funcionaba en base al centralismo democrático

Su organización juvenil eran los Colectivos de Jóvenes Comunistas (CJC), que eran vistos como el ala izquierda del comunismo español por su cartelería y relaciones internacionales con la Juventud Comunista de Grecia (KNE) y por reivindicar a Corea del Norte.

Estas eran, sin duda, las organizaciones comunistas más relevantes y conocidas. Podríamos afirmar que la gran mayoría de los comunistas españoles se encontraban en estas dos, siendo el PCE mucho más numerosa, pero siendo un partido fantasma en la práctica. En esta época muchos comunistas estaban dentro de estas dos organizaciones por no ver una alternativa y por tener miedo a la ruptura, se consideraba que dentro se podía trabajar por cambiar su línea. Esta forma de trabajar, con el desarrollo de la crisis y la agudización de la lucha de clases, no tardaría en cambiar drásticamente.

Las otras organizaciones comunistas existentes eran:

  • El PCE (m-l) había sido refundado en 2006 después de disolverse en 1992. Era una organización muy pequeña con presencia en zonas muy concretas del Estado. Como sucede hoy en día, se reivindicaban como la organización heredera del PCE (m-l) original y del legado de las tesis de Enver Hoxha. Toda su lucha se centraba en el republicanismo.

La JCE (m-l) había sido refundada un año atrás, en 2010, y era totalmente desconocida a nivel general, solo conociéndose en zonas en las que trabajaban y podían tener influencia.

  • El resto de organizaciones eran mucho más minoritarias o se encontraban en zonas concretas del Estado. Este era el ejemplo de Unión Proletaria, GKB, RC…

Como hemos podido ver, la situación de entonces no tenía nada que ver con la situación y desarrollo actual del Movimiento Comunista Internacional.

En el momento del estallido del 15M, con las primeras manifestaciones en la Puerta del Sol en Madrid y la expansión de las ocupaciones de las plazas, la reacción del Movimiento Comunista Español fue lenta al principio y sectaria después.

En el momento inicial el MCE no sabía qué hacer. No hubo una respuesta inmediata, no hubo posicionamientos. Primero se estuvo expectante ante ese movimiento. Sin duda, esto fue fruto del espontaneismo reinante en el MCE, llegando al punto de no saber cómo actuar ante una movilización masiva que se extendía a todos los rincones del Estado. Una vez se vio que el movimiento no era revolucionario fue cuando hubo respuesta.

El PCE no tuvo una línea clara nunca, haciendo cada organización lo que consideraba, desde condenas a apoyo total, pasando por intentos de boicot y/o conductas sectarias por no apoyar a Izquierda Unida.

El PCPE tuvo una oposición clara desde el principio. Esta posición fue la de condenar el movimiento por no ser revolucionario y definirlo como una estrategia del sistema para rebajar la tensión social. Esto dice la declaración del Comité Ejecutivo del PCPE del 19 de mayo de 2011:

Las movilizaciones iniciadas el 15M responden a una estrategia de bajar la presión a la olla social y evitar respuestas de contenido clasista. En una coyuntura así hay que responder con organización, organización y organización (…) A la hora de caracterizar este movimiento, hay tres elementos que determinan nuestro análisis: -se trata de un movimiento que ataca la línea de flotación de la lucha de clases. -se trata, así, de un movimiento interclasista -se trata de un movimiento de claro carácter ideológico pequeñoburgués (…) Estos planteamientos reformistas, que perfectamente suscribirían IU o el PCE en su lógica de ir hacia un capitalismo de rostro humano (a veces dicen “socialismo”) “mediante la profundización de la democracia”, se le unen una serie de posicionamientos abiertamente atentatorios contra la forma de organización del movimiento obrero: el Partido y el Sindicato (…) Quienes militamos por la revolución no podemos dar cobertura, directa o indirectamente, a posicionamientos que atacan directamente a la esencia del partido leninista de nuevo tipo. Aunque habrá otros planteamientos ideológicos que –incluso reclamándose herederos de Lenin-, hagan la vista gorda con ese elemento. Nosotros no, y nuestra tarea es combatir estas posiciones haciendo valer nuestra experiencia y nuestro análisis de clase.”

Este comunicado totalmente izquierdista y alejado totalmente de la realidad fue la respuesta del PCPE a un movimiento que movilizó a cientos de miles de personas durante varias semanas.

Tenemos que entender que durante décadas se dio un mensaje del fin de la lucha de clases, de que el socialismo había fracasado… Esto era (y es) lo que millones de personas oyen a diario. El 15M no podía tener en un primer momento un carácter político-ideológico revolucionario, ya que era una gran expresión de masas en décadas, debían haber sido los comunistas los que hubiesen realizado ese trabajo diario de elevar el nivel de conciencia de las masas, ya que estas mismas fueron buscando opciones políticas a lo que reclamaban. Es innegable que el 15M no fue una expresión pura del movimiento obrero, pero es innegable la cantidad de obreros que participaron. Fue una experiencia enorme de un movimiento de masas.

Fue la ausencia del trabajo de los Partidos Comunistas, concretamente de la inexistencia de un Partido Comunista reconstituido marxista-leninista-maoísta, lo que llevó al reformismo a dominar totalmente el 15M cuando, en primera instancia, el propio movimiento 15M se oponía al parlamentarismo y a la lucha política burguesa. Es cierto que no tenían una orientación clara, por eso los comunistas debieron trabajar para dársela y atraer a los elementos más válidos al comunismo, no rechazarlo como un todo integral.

Es tarea de los comunistas realizar un balance de todo aquel trabajando, viendo que fue un error rechazar cualquier trabajo y tarea en el 15M. Dentro del movimiento había todo tipo de posiciones, líneas, ideologías… y los comunistas podríamos haber atraído a los elementos más avanzados mediante un trabajo constante y la lucha ideológica.

Podemos afirmar que perdimos una gran oportunidad por la gran cantidad de gente a la que se podía llegar fácilmente. El sectarismo que dominó el MCE ante un movimiento de masas que no entendían es un problema aún hoy arrastramos, algo que tenemos que corregir y saber analizar siempre para tener presente el principio de “partir de las masas para volver a las masas”.

4. Principales luchas y organizaciones de masas

Durante el 15M se formaron multitud de movimientos y organizaciones de masas, colectivos, etc. En torno a un mismo tipo de lucha confluyeron decenas de colectivos, pero es que, a su vez, en varios movimientos sociales, confluyeron montones de propuestas, luchas y reivindicaciones. Como hubo centenares de asambleas, colectivos anticapitalistas, antifascistas, estudiantiles, etc., no los describiremos ni enumeraremos todos, sino que mencionaremos los más relevantes:

Primero comenzaremos hablando delas asambleas que se formaron en el movimiento de ocupación de las plazas: estos espacios se convirtieron en lugares de debate y decisión, y a su vez, en ‘’órganos’’ políticos, que se sumaban a convocatorias estatales o regionales, daban apoyo a manifestaciones, generaban manifiestos, reivindicaciones o propuestas, etc. Había asambleas en casi todas las ciudades o zonas importantes del estado español, y en algunas ciudades grandes había muchas, distribuidas por distritos o barrios, por ejemplo, en Madrid, Barcelona, València, etc.

Quizá el grupo con nombre propio más importante fue “¡Democracia Real Ya!”, que comenzó siendo un simple grupo de Facebook en el que se agrupaban algunos colectivos u organizaciones como Ecologistas en Acción, ATTAC y otros. Al poco de iniciar el 15M, acabó transformándose en un colectivo que apoyaba y potenciaba las movilizaciones de estos años, del que extraían muchas de las consignas más conocidas del 15M, etc. Existía como espacio de coordinación de muchos de los ‘’movimientos ciudadanos’’ que se decían en aquél momento, y tenía un programa de reivindicaciones amplio de carácter progresista: reformas fiscales progresistas, defensa de los servicios públicos, anticorrupción, lucha contra el desempleo y defensa de las pensiones, crítica a las entidades bancarias, etc. En su manifiesto fundacional podemos ver como se definía como ‘’grupo sin ideología, pero no apolítico’’, y defendía ‘’que el gobierno debía ser del pueblo’’´, y defendía una ‘’revolución ética’’.

Tenía nodos o grupos de base en casi todas las ciudades de cierta importancia del estado español. Cuando pasó un año sufrió su primera ruptura y suplantación de siglas, y pasado el 15M, este grupo quedó más bien como una serie de consignas o lemas difusos, pero organizativamente, murió. Respecto a este colectivo debemos ser conscientes de que no era revolucionario, pero sí que representó un aglutinante de múltiples colectivos y militantes con discursos populistas, antistablishment, antioligárquico, etc. Es cierto que su discurso mayoritario no es que fuese claramente anticapitalista en el sentido marxista del término, pero sin duda era crítico y fue útil en su momento, aunque posteriormente tuvo sus limitaciones.

Quizá otro colectivo más interesante de la época, fue “Juventud Sin Futuro”, que tenía un discurso de clara crítica a la precariedad, a la falta de oportunidades, etc. Su lema principal era “Sin casa, sin curro, sin pensión, sin miedo”. Nació como movimiento de jóvenes universitarios precarios y críticos, y muy pronto convocó movilizaciones que llevaron a miles de jóvenes a las calles, sumándolos a posteriori a grandes movilizaciones junto a otros grupos, en colaboración con ¡Democracia Real Ya!, la PAH, las Marchas de la Dignidad posteriormente, etc. Eran críticos con las Reformas Laborales de 2010 y 2012, con la sobrecualificación y falta de oportunidades, con la mercantilización de la educación pública, con oligarcas como la familia Botín (Banco Santander), etc. Generaron espacios paralelos al de JSF, como asesorías para jóvenes precarios, asambleas universitarias, etc. A su vez, realizaron acciones de interés como escraches en sedes del Banco Santander señalándolos como culpables de la crisis, apoyaron convocatorias de sindicatos de clase ya fuese por la Reforma Laboral o por la reforma de las pensiones, etc.

Hemos dicho que quizá era más interesante que el anterior, porque de hecho tenía un carácter de clase más claro, unas acciones que iban más allá de una acampada o una manifestación, y que por sí solos, sin ser un aglutinante de otros movimientos, tenía poder de convocatoria. A su vez, un colectivo específicamente juvenil en un momento movilizador como el 15M, era una apuesta acertada y segura. De hecho, mucho de su discurso, se ve 10 años después en espacios como Jóvenes de CCOO o RUGE, por lo que parece obvio que sentó precedente. Parece ser que la UJCE en Madrid tomó parte de su fundación, pero o bien fueron elementos tránsfugas, o bien no tuvieron la hegemonía, porque al poco tiempo, los dirigentes fueron controlados por Podemos, y el proyecto dejó de tener trabajo real a partir de su fundación, en 2014.

Se disolvió en el año 2017, y de este colectivo surgieron dirigentes de Podemos como Isa Serra, Ramón Espinar, o, sobre todo, dirigentes de Más Madrid como Eduardo Rubiño, Pablo Padilla o Rita Maestre. Su potencial fue visto por Podemos, tanto por la corriente de Pablo Iglesias como la de Íñigo Errejón, de ahí que viniesen fundaciones de juventudes en 2016-2017 como Jóvenes en Pie (Errejón) o Marea Joven (Pablo Iglesias), y posteriormente Rebeldía (juventud de Podemos).

Las Mareasfueron movimientos reivindicativos que se formaron desde diciembre de 2012 hasta la manifestación del 23 de febrero de 2013. Las mareas fueron marchas reivindicativas desde diferentes puntos del Estado español, que acabaron por confluir en una sola Marea o Manifestación, la ‘’Marea Ciudadana contra el golpe de los mercados’’. Cada una de las mareas estaban identificadas por un color diferente, y a su vez, por una reivindicación o lucha concreta. Por ejemplo, se defendían desde los servicios sociales, hasta el sistema de bibliotecas, la sanidad, educación, etc. A la manifestación de las Mareas, se sumaron casi 300 colectivos, y el manifiesto se basaba en la ilegitimidad de la deuda, el impago de la misma, y que la prioridad no debían ser los mercados, sino la gente, calificando lo que estaba ocurriendo en el Estado español con los recortes y la crisis, como ‘’golpe de estado financiero’’.

Las principales mareas, que incluso a día de hoy se mantienen en pie en cierta medida, fueron: Marea Verde, en defensa de la educación pública; Marea Blanca, en defensa de la sanidad pública. Esta última incluso ha llegado a convocar de nuevo movilizaciones debido a la crisis del COVID-19 y la evidente implicación del sector sanitario en esta crisis. Más allá de eso, hace años que las Mareas no han tenido implicación real en la política de masas española, movilizaciones ajenas a la política electoral de Unidas Podemos, etc. Todo ello, creemos que se ve de forma clara desde 2015-2016, años en los que se consolida la vía institucional. Hasta esos momentos, las Mareas fueron movimientos sectoriales reformistas, pero que claramente canalizaban propuestas progresistas, e incluso algo más rupturistas (en torno a la deuda, ilegitimidad de los mercados para dictar la política que sufren las masas, etc.).

Una de las pocas organizaciones de masas o luchas que sigue viva en la actualidad, es la lucha por la vivienda que realizó la PAH. Esta organización nació antes que el propio 15M, y entre sus fundadores estaban Ada Colau, Adrià Alemany. En el año 2010 comienza la campaña de la PAH, Stop Desahucios, que se dedica a parar desahucios parando a la comitiva judicial, en las puertas de las casas. Poco después, la estrategia defensiva se transforma en ofensiva, y se realizan escraches a políticos, banqueros, entradas en sucursales bancarias o inmobiliarias, etc. También en estos primeros años realiza una política de ocupaciones y realojo de familias desahuciadas, con una campaña-frente paralelo a la PAH, que llaman Obra Social. De forma simultánea, recogen firmas y presentan una ILP al Congreso de los Diputados en el año 2013, con propuestas como la dación en pago retroactiva, un parque de alquiler social como alternativa habitacional, moratoria de desahucios en plena crisis, etc. Todo ello, rechazado por la mayoría absoluta del PP en el Congreso.

Con el tiempo, al ser una lucha tan destacada en el Estado español, y creciente, aglutinó muchos activistas y protagonismo. Algunos elementos implicados o referenciales fueron Rafa Mayoral, Irene Montero, Jaume Asens, etc. Por ello, podemos ver que Podemos se nutrió de muchos cuadros activistas, que, a su vez, aprovecharon la PAH para dar el salto a la política institucional. Por ejemplo, Ada Colau se retiró de la portavocía de la PAH en 2014 bajo el argumento de la quemazón, y prometió no vincularse a ningún partido, pero meses después lideraba las listas de Guanyem.

La PAH había sido el aglutinante de las masas españolas en la lucha por la vivienda, y realizaba tanto un programa reformista progresista, como acciones radicales y directas, como frenar desahucios, escraches y ocupaciones. Pero la canalización institucional, en especial en el año 2015 con la llegada de Colau al ayuntamiento de Barcelona, provoca los primeros síntomas de debilidad-decadencia (a la par del resto del movimiento de masas surgido con el 15M o aupado por él). A día de hoy, acumula múltiples escisiones, fracturas, choques internos, etc., la mayoría de ellos, planteados debido a la relación con Podemos primero, y Unidas Podemos posteriormente.

Esta canalización institucional ha incidido a su vez en ir rebajando la tensión y conflicto social que presentaba la PAH, y en muchos casos se han abandonado metodologías pasadas de lucha, y se ha transformado esta asociación en una asesoría de vivienda. En otros casos, sigue siendo una opción positiva para lucha de masas por la vivienda, por ejemplo, en algunas zonas de Madrid, en algunas zonas de Catalunya, Málaga, etc., pero no es lo habitual. Además, la vinculación con la política institucional ha tenido sus más y sus menos, con conflictos y críticas duras de la PAH a la política de vivienda de la coalición progresista, pero en muchos casos, centradas en el papel del PSOE y de Ábalos, y no de su socio de gobierno.

Una de las organizaciones más amplias y heterogéneas, sería la de las Marchas de la Dignidad: más que una organización política, fue una convocatoria unitaria, pero posteriormente se generaron coordinaciones para futuras convocatorias, por ello lo tratamos como una de las principales organizaciones de masas. Este movimiento se gestó durante meses, desde finales de 2013, hasta marzo de 2014, en el que se materializa la convocatoria de columnas y manifestación conjunta en Madrid. Aglutinó a aproximadamente dos millones de personas, y creó coordinación y lazos de unidad en los distintos puntos desde los que surgieron columnas. A pesar de ello, es cierto que rápidamente murió, en tanto que fue el último de los coletazos de masas del 15M, y para finales de 2014 e inicios de 2015, hubo otras convocatorias con menor fuerza (los convocantes las cifraron en cientos de miles de asistentes). Las exigencias de este movimiento fueron muy amplias: parar los rescates de los bancos, frenar los recortes sociales, empleo digno, lucha contra los desahucios, etc., y el primero de sus lemas fue ‘’Pan, trabajo, techo y dignidad’’. Todo ello fue fruto de la enorme confluencia de movimientos sociales y organizaciones que apoyaron estas convocatorias.

Dentro de las Marchas, había diferentes grados de radicalidad: por ejemplo, uno de los principales convocantes era un Frente Cívico, liderado por Julio Anguita; también podíamos encontrar al SAT o a la CGT; pero a su vez, había otros militantes radicales, que por ejemplo en el año 2015 intentaron atacar la sede del PP, pero fueron detenidos. Además, las reivindicaciones avanzaron velozmente y de una convocatoria a otra, se pasó a exigirla salida de la OTAN y de la UE, se reivindicaba el poder de la unidad de clase y la lucha obrera, en su manifiesto se criticaba abiertamente el capitalismo, etc. Todo ello, sin participación reseñable de los comunistas, sólo como movimiento de masas. Por todo esto, debemos verlo como un movimiento obviamente progresista y reivindicativo, pero con elementos más avanzados, revolucionarios o radicalizados, otros encuadrados en la socialdemocracia, etc. Y sobre todo, debemos verlo como un movimiento que llevó a las calles a millones de personas y que tenía un enorme potencial, no sólo movilizador, sino como altavoz para los revolucionarios, para generar lazos de coordinación y unión entre movimientos de masas y organizaciones revolucionarias, etc. Quizá la última de sus movilizaciones-marchas reseñables fue en 2017, con el lema ‘’Pan, trabajo, techo e igualdad’’, y que los convocantes cifraron en 200.000 personas, aunque ya claramente dirigidos por Podemos con lemas anticorrupción en referencia al PP, y con caras visibles de Podemos en las cabeceras.

En cuanto a otros posicionamientos políticos, en el año 2015 también pidieron convocar una huelga general (la pasada había sido en el año 2012), y se manifestaron en el año 2017 condenando la represión en Catalunya por el 1-O.

De forma casi involuntaria, podríamos decir que el movimiento del 15M también generó un clima movilizador que propició varios avances en otras organizaciones de masas: el reforzamiento o la salida a la luz de muchos colectivos antirracistas-antifascistas, feministas e incluso estudiantiles, como hemos mencionado anteriormente con ejemplos como el de la Primavera Valenciana. Todo ello contribuyó a foguear a las masas, a foguear a activistas para futuras luchas, e incluso para animarles a militar en otras organizaciones revolucionarias, y tener experiencia a la hora de fundar colectivos/asociaciones de carácter militante.

En resumen, podemos ver de forma clara que, en estos enormes movimientos de masas, había una gran heterogeneidad: había elementos más o menos avanzados de las masas; núcleos de activistas; socialdemócratas tanto honestos, como oportunistas que se aprovecharon de las masas para aposentarse en la política institucional; hubo revolucionarios sin rumbo u opción real ante el sectarismo del MCE. Por sí solo, ninguno de estos movimientos estaba orientado a instaurar el socialismo o el comunismo, pero en todos ellos había elementos de mayor ruptura, reivindicación, combatividad. Incluso había cierta radicalidad que sería aprovechable, discursos de desprestigio hacia el orden burgués, y en definitiva, un campo fértil en el que sembrar una línea revolucionaria y antisistema en general. Pero esto hubiese sido así si los comunistas de esta época hubiesen realizado una intervención de vanguardia con estilo marxista-leninista-maoísta y con una línea de masas acertada, cosa que como sabemos, no ocurrió.

5. 10 años desde el 15M

De las organizaciones de masas que protagonizaron el 15M ya solo quedan resquicios y ocupan un papel simbólico algunas de ellas. Las organizaciones que siguen teniendo actividad a día de hoy, aunque menor, y que nacieron del propio 15M, son: la Marea Verde, los Yayoflautas y STOP desahucios

Tras la crisis del 2009, y los múltiples ataques del sistema contra los trabajadores, sumado a la falta de dirección central y planificada en el combate, la lucha de las masas trabajadoras paso a una fase defensiva. Durante los años siguientes a la crisis se sumaron múltiples leyes regresivas como la Reforma Laboral del 2012 o la conocida como Ley Mordaza que reforzaba y pulía las herramientas represivas del Estado.

Podemos ver como el movimiento de masas duró desde antes del propio 15M, ya que fue intenso desde el año 2010 con la Huelga General, e incluso los inicios de la PAH (2009). Por supuesto se intensificó toda la lucha de masas entre los años 2011 e inicios del 2014, y acabó culminando de la forma menos deseable posible: la canalización de los esfuerzos, gran parte de activistas y militantes etc., en perspectivas institucionales-electoralistas con la configuración de Podemos y espacios satélites a este. Aun así, no hay que tomarlo como un fracaso absoluto, como la muestra de que el 15M estaba cerrado desde un inicio y era inútil, o reflexiones izquierdistas similares que han hecho otras organizaciones comunistas. Hay que tomarlo como una cuestión normal ante la falta de actuación correcta por parte de los comunistas de esta época, y ante las claras derrotas del movimiento de masas que no consiguió frenar las medidas que atacaban los derechos sociales y democráticos de nuestra clase.

A partir del año 2015 ha quedado claro que vivimos una fase de reflujo del movimiento de masas, con la excepción del surgimiento movilizador del feminismo, y hasta hace escasos 3 años, con el surgimiento de un nuevo movimiento por la vivienda claramente combativo.

Y como ya hemos señalado, esta agudización de la fase defensiva ha sido aprovechada por la socialdemocracia con la canalización y muerte final del espíritu del movimiento de masas del 15M, con la victoria parcial de Podemos/Unidas Podemos a lo largo de múltiples comicios autonómicos y locales, y con la reciente participación de la formación morada en el Gobierno estatal, en coalición con el PSOE. Estás opciones y vías, han lastrado durante años cualquier simiente que naciese dentro del movimiento obrero de cara a organizar a las masas al margen de las plataformas electorales de Unidas Podemos. No ha sido hasta estos últimos años, que la formación morada ha dejado ver su cara más amarga ejecutando medidas socialdemócratas en favor de la burguesía y del status quo del Estado, e implementando una legislación antiobrera en aquellos espacios donde ha gobernado o gobierna.

No podemos restarle protagonismo al movimiento obrero que se siguió y se sigue organizando en paralelo a la influencia de Podemos y las vías socialdemócratas institucionales. Y es que, sobre todo en estos últimos años, han ido cogiendo fuerza distintas fórmulas de organización obrera, como por ejemplo los sindicatos de la vivienda o las plataformas antirrepresivas, junto a los espacios de autogestión y organización nacientes en Catalunya como parte del movimiento independentista como los Comités de Defensa de la República (CDR), que han demostrado ser espacios de organización obrera plenamente autónomos y funcionales.

De todo este movimiento obrero alternativo al aparataje institucional de Podemos, han ido desarrollándose posiciones muy críticas con las medidas socialdemócratas y las vías electoralistas, sobre todo a tenor de las negativas y la falta de voluntad de derogar toda la batería de leyes que impuso el PSOE y el PP durante sus legislaturas, y que o bien se mantienen o bien incluso se recrudecen contra la clase obrera, poniendo de manifiesto el carácter antiobrero de Podemos y sus políticas.

Otra de las cuestiones mencionadas previamente y que debemos señalar es el mantenimiento de unas políticas sectarias por parte del Movimiento Comunista del Estado español ante todo movimiento popular y obrero que va surgiendo en los distintos periodos desde la crisis del 2008. Y, como en aquel momento, hoy en día se sigue manifestando un carácter sectario, incluso reaccionario, por parte del Movimiento Comunista del Estado español ante el surgimiento de distintas organizaciones obreras independientes y autónomas a los partidos y estructuras del propio Movimiento Comunista. Así pues, durante estos años hemos asistido a un alejamiento de este último los espacios de masas independientes, optando estos por la constitución en paralelo de “satélites” controlados y con falta de autonomía.

En este punto es necesario señalar que para nuestro Partido las masas son las que hacen la historia, y por ello el pretender constituir artificialmente espacios de poder obrero alejados de toda necesidad y utilidad para la clase trabajadora es del todo contraproducente, porque ataca frontalmente el principio de independencia de las masas conscientes y autoorganizadas, que ya constituyen frentes de masas funcionales como los sindicatos obreros, los sindicatos de la vivienda, las asambleas estudiantiles, la experiencia del 15M, etc.

En lo que per toca al papel del Movimiento Comunista en el Estado español, en su momento cuando se tuvo que empujar a un ciclo movilizador se mantuvieron posiciones sectarias e identitarias en las propias organizaciones comunistas. No podemos mirar al pasado con una visión acrítica de la realidad. Debemos ser consecuentes con nuestro papel histórico para con las masas de cara a resultarles útiles y poder avanzar estratégicamente hacía la toma del Poder político, poniendo al servicio de estas la ideología marxista-leninista-maoísta.

Ejemplos como el 15M o las Marchas de la Dignidad deben servirnos para entender el papel histórico que debemos adoptar en cada momento, siempre ligado al devenir de las masas y respondiendo diariamente al objetivo revolucionario de la toma del Poder político real, alejado de cualquier soflama izquierdista o reformista. Nuestra tarea histórica en cada momento debe ser la de apoyar los espacios que sean de masas, tanto aquellos más avanzados como los más atrasados, aplicando una correcta línea de masas y sabiendo ubicar el papel del Partido en la lucha.