Continúa la infamia de Unidas Podemos: puñalada a colectivos vecinales y sociales

El pasado 14 de diciembre, la coalición socialdemócrata de Unidas Podemos consumó, una vez más, un acto antiobrero que se suma a la larga lista de mentiras, exageraciones y traiciones que viene ejerciendo contra la clase obrera. Los socialdemócratas retiraron su firma de la propuesta de ley de vivienda redactada por la PAH, el Sindicato de Inquilinas y otros colectivos sociales del movimiento por la vivienda y obrero en general.

La retirada de su firma es especialmente sangrante para los activistas de esta parte del movimiento vecinal. Primero, porque Unidas Podemos siempre ha enarbolado el Sindicato de Inquilinas o la PAH como agentes sociales de referencia, apropiándose de sus luchas incluso. Segundo, porque la propuesta original que vendía Unidas Podemos a la que realmente defienden, es completamente distinto.

La propuesta de ley original que en un principio apoyaba Unidas Podemos se presentó en el Congreso de los Diputados a finales de septiembre, poco antes de que el gobierno de coalición anunciara un acuerdo en el Consejo de Ministros para tramitar por vía urgente su propio texto en materia de vivienda. La propuesta de los colectivos sociales recogía medidas clave como la bajada de los precios del alquiler en zonas tensionadas, la paralización de los desahucios en casos de vulnerabilidad sin límite temporal hasta obtener una alternativa habitacional, o la anulación del régimen fiscal de las SOCIMIs –sociedades de inversión para especular con la vivienda que tienen como principales accionistas a bancos y fondos buitre–, que pasarían a tributar en el régimen general, entre otras. Estas medidas, sin llegar a disputar la base del problema de la vivienda, son progresistas, es una lucha justa: mejora ligeramente las condiciones de vida de nuestra clase y por tanto es nuestro deber apoyarlo mientras señalamos sus limitaciones.

La propuesta real que defiende Unidas Podemos es totalmente distinta: la “parte izquierda” del “gobierno más progresista de la historia” se centra en proporcionar bonificaciones fiscales a los pequeños propietarios –poseedores de menos de 10 viviendas (mientras que el texto de los colectivos sociales considera grandes propietarios a partir de 5)– que bajen sus alquileres, la reserva del 30% de la nueva promoción de vivienda a vivienda protegida, y la congelación de los precios del alquiler en las zonas tensionadas.

Como ya denunciamos con el humo del anteproyecto de ley, la propuesta del Gobierno no solucionaba en ningún caso el problema de acceso vivienda, y ni siquiera tocaba la cuestión del mantenimiento de esta frente a la lacra de los desahucios. La gestión de Unidas Podemos demuestra, nuevamente, la irreformabilidad del capitalismo, de su democracia burguesa y la imposibilidad de gestionar cualquier cosa que no sean los intereses capitalistas dentro de los limites del Estado burgués.

Ante las críticas de los colectivos sociales, la coalición se escuda en que todavía queda pendiente el debate congresual sobre el texto, pero, como ha ocurrido con el resto de las propuestas de esta legislatura, sabemos que este solo puede mermar más si cabe el contenido y la incidencia real que pueda tener la ley. Por mucho que Unidas Podemos se esfuerce en reivindicar que su papel en el Gobierno consiste en presionar al PSOE para conseguir mejoras sociales, demuestra una vez más que su papel real es el de ser la muleta de un partido de la oligarquía financiera, que defiende los intereses de los bancos y fondos buitre sin ningún tipo de tapujo.

Igual que el movimiento vecinal y la lucha en los barrios tuvo que parar a pie de calle los desahucios teóricamente prohibidos, las reivindicaciones de los trabajadores organizados dejan en ridículo las migajas que puede ofrecerles la socialdemocracia.

Desde el Partido (marxista-leninista) de los Trabajadores debemos denunciar los engaños y la traición de la socialdemocracia, que es incapaz de proporcionar ningún tipo de alternativa real a la precariedad a la que el capitalismo somete a la clase trabajadora. La coalición de Unidas Podemos queda totalmente desacreditada, una vez más.

¡Desenmascaremos la socialdemocracia!

¡Contra su humo, nuestro fuego!