Contra los reaccionarios dentro del MCE

Desde el Partido Comunista Maoísta asistimos con preocupación al crecimiento de las tendencias reaccionarias en el Estado español, que no sólo crecen en la opinión pública o entre las masas, sino que incluso, han llegado a infiltrarse en el seno del Movimiento Comunista del Estado español (MCE de ahora en adelante). A principios del siglo XX, Lenin ya denunció el socialchovinismo como una tendencia contrarrevolucionaria, reaccionaria y altamente peligrosa para la emancipación de nuestra clase. Años más tarde vimos como elementos surgidos de partidos socialdemócratas, y en algunos casos, de partidos comunistas, reforzaban las filas del fascismo.

Hoy esta tendencia reaccionaria ha vuelto a resurgir con cierta fuerza, y tiene muchos nombres: ‘’rojipardismo’’, ‘’izquierda tricornio’’, ‘’izquierda jacobina’’, etc. En el Estado español hay algunos periódicos u organizaciones fantasma que no nos preocupan en exceso, como La Razón Comunista, y también elementos del mundo de la cultura como Daniel Bernabé o Ana Iris Simón, que claman al cielo por una supuesta censura que sufren, pero llenan periódicos como El Español, El Confidencial, Voz Populi, etc. Más preocupante incluso es que esta tendencia reaccionaria ha ganado posiciones en organizaciones comunistas como el Frente Obrero y el PCTE.

¿Qué ejes o líneas generales podemos apreciar en esta corriente? Esta última no es homogénea, por lo que no se da de igual forma en el Frente Obrero, ni en el PCTE, ni en La Razón Comunista, pero hay algunas cuestiones generales a tener en cuenta: un nacionalismo reaccionario que se recubre de patriotismo revolucionario, pero equipara la lucha nacional/soberanía nacional con el poder obrero; confunden toda lucha progresista parcial con ‘’posmodernismo’’, llegando a ser virulentos contra luchas legítimas de las masas como la del colectivo LGTB; reivindican e idealizan cuestiones reaccionarias como la defensa del trabajo, la patria y la familia, ya que se oponen a un nuevo orden comunista que destruya los cimientos de la sociedad actual; critican la inmigración, apuestan por el cierre de fronteras, y por ello, caen en la xenofobia ante las masas migrantes más precarias de nuestra clase; luchan contra nacionalismos periféricos y los equiparan con otras luchas burguesas ilegítimas. Y estos son solo algunos de los principales planteamientos de esta tendencia reaccionaria.

Estos reaccionarios recubren su discurso de un supuesto materialismo, que en realidad, no deja de ser materialismo vulgar y economicismo. No se tiene en cuenta que la identidad obrera o de clase, no es un tipo ideal o puramente económico, sino que, en sentido amplio, caben muchas realidades relacionadas con las relaciones sociales de producción: género, orientación sexual, etnia, país de origen, etc. Tampoco tienen en cuenta que toda lucha parcial es reformista, pero es que, a su vez, la lucha economicista obrera, también es parcial y reformista. Y todo ello, se circunscribe en la lucha de clases, todo lo que nos rodea, ocurre o nos relaciona socialmente, es lucha de clases. Y por ello, toda lucha tiene una vertiente burguesa y otra proletaria, y el papel de los comunistas es orientar y guiar esas luchas hacia un fin último: la consecución del comunismo. Nuestro papel no es rechazar todo aquello que no sea una lucha puramente laboral, sino orientarlas todas ellas, coordinarlas y darles un horizonte revolucionario.

A su vez, los reaccionarios también entienden mal la contradicción, en tanto que ven que hay una oposición entre unas políticas parciales-progresistas, y las luchas obreras. Se escudan en que estas luchas parciales dividen al proletariado, sin entender que lo que genera división y enfrentamiento, es en primer término la ideología burguesa y mercantilización de las luchas, y, en segundo término, su propio ataque reaccionario a las masas, que las aleja de la justa lucha revolucionaria. No hay contradicción alguna entre la lucha LGTB y la lucha puramente laboral, ni entre muchas reivindicaciones feministas y la lucha laboral, ni entre la lucha antirracista y la lucha laboral. Todas estas luchas tienen una vertiente de clase, y reformista o revolucionaria.

Estas posiciones, constituyen el ala izquierda de la reacción, y son peligrosas en tanto que la historia nos demuestra como permiten tender puentes entre posiciones supuestamente revolucionarias, y posiciones fascistas. Ni la nación puede ser un pilar fundamental de los revolucionarios, ni los comunistas podemos despreciar, rechazar y atacar las justas luchas progresistas de las masas oprimidas. Ello nos relegaría al estercolero de la historia por practicar sectarismo inaceptable para un partido que debe enraizarse entre las masas, recoger sus preocupaciones y canalizarlas hacia un objetivo revolucionario.

Estos reaccionarios, aparte de caer en el materialismo vulgar y en posiciones del todo contrarrevolucionarias, también caen a menudo en posiciones socialdemócratas, etapistas o reformistas al tener reivindicaciones como la nacionalización/industrialización dentro del marco capitalista, fortalecer las empresas públicas, fortalecer el Estado y la ‘’soberanía nacional’’ para hacer frente al ‘’globalismo’’, etc.

En definitiva, esta tendencia es negativa por muchos motivos: tiene un carácter reaccionario que ataca el fundamento de la ideología comunista, que es la lucha y liberación de todos aquellos explotados y oprimidos del mundo; tiene un claro carácter hostil hacia las movilizaciones y logros de las masas; tiene un claro carácter nocivo para la imagen de los comunistas, ya que nos equipara con reaccionarios de todo tipo y nos aleja de elementos avanzados revolucionarios, honestos y combativos; tiene un carácter economicista-reformista; en lugar de trabajar por unir a las masas en un único frente revolucionario, las divide y las enfrenta entre sí de forma artificial; por último, desvía la atención y establece prioridades falsas de lucha, como por ejemplo, enfrentarse a manifestaciones exageradas de la ideología burguesa o banalizar ejemplos minoritarios de posmodernismo como si fuesen el problema principal de la lucha ideológica entre las masas.

¡EXPULSEMOS A LOS REACCIONARIOS DEL MOVIMIENTO COMUNISTA!

¡LUCHEMOS CONTRA LAS IDEAS REACCIONARIAS EN LAS MASAS!

¡DEFENDAMOS LAS LUCHAS JUSTAS Y PROGRESISTAS DE LAS MASAS!