Defendamos una línea revolucionaria contra los defensores del imperialismo ruso

En estos meses de guerra imperialista, el revisionismo y el oportunismo han hecho un gran acto de presencia. Como ya explicó Lenin de forma magistral, el imperialismo agudiza todas las contradicciones del capitalismo, y eso sin duda incluye la contradicción existente entre la línea proletaria y la línea burguesa dentro de las organizaciones que se declaran comunistas. Como ya ocurrió en la Primera Guerra Mundial, y en tantos otros conflictos bélicos hasta el día de hoy, han surgido aquellos que defienden el mal menor, el imperialismo secundario, el imperialismo patrio, o al menos, la alternativa a la principal potencia imperialista, que son los EEUU, que a su vez se coaligan con la UE y tienen su brazo armado, la OTAN. En este caso, el agresor que se considera legítimo, o la alternativa al imperialismo estadounidense, es el estado ruso. Ya expusimos de forma clara nuestra posición al respecto de este conflicto, pero con el paso de los meses, la podredumbre ideológica de parte del MCE ha crecido a pasos agigantados, y lo que era una crítica a los EEUU y la OTAN, o cierta ambigüedad, se ha transformado en banderas de la reacción y apoyo incondicional a la oligarquía rusa. Por ello, debemos fortalecer la línea revolucionaria en el MCE.

El movimiento comunista del estado español lleva mucho tiempo eligiendo el mal menor en muchas y diversas circunstancias: los más derechistas, justificando el gobierno de coalición con el PSOE o los frentes electorales amplios, que sería un mal menor ante el posible gobierno del PP o el auge de VOX; se prefiere también una alternativa al imperialismo estadounidense, y por ello, se ha llegado a defender a dictaduras anticomunistas como las de Muamar el Gadafi en Libia, la de Bashar al-Ásad en Siria, o gobiernos reformistas que se han destacado en la represión de los revolucionarios en sus países, como el apoyo a Correa en Ecuador, a Lula o Dilma Rousseff en Brasil, a Pedro Castillo en Perú, a Daniel Ortega en Nicaragua, etc. Como hemos dicho, en esta guerra ha surgido quizá la forma más perversa de oportunismo de derecha que esgrime el revisionismo nacional: la defensa de un imperialismo frente a otro. En otra época los revisionistas eran aliados de la actuación imperialista del socialimperialismo, ya fuese el soviético o el chino, que comenzó su andadura con la contrarrevolución liderada por Deng Xiaoping. En la actualidad, los oportunistas de derecha se posicionan con el estado socialfascista chino, o con otros imperialismos como el ruso. Aquello que afirmaba el Presidente Gonzalo en torno al revisionismo y su papel en la lucha de clases mundial, tiene plena vigencia:

El revisionismo insurgió pregonando una negación completa del marxismo, el revisionismo contemporáneo ha vuelto a hacer lo mismo, como siempre apuntando contra la filosofía marxista para sustituirla por una filosofía burguesa; yendo contra la economía política, particularmente para negar la pauperización creciente y la inevitabilidad del hundimiento del imperialismo; afanándose por falsear y torcer el socialismo científico para oponerse a la lucha de clases y la revolución, pregonar el cretinismo parlamentario y el pacifismo. Todas estas situaciones han sido desenvueltas por los revisionistas y así han apuntado y apuntan a la restauración del capitalismo, a impedir y socavar la revolución mundial, a negar la invicta concepción de la clase. Pero aquí merece precisar algunos puntos para concretar: el revisionismo actúa como cualquier imperialismo; por ejemplo la Unión Soviética, el socialimperialismo soviético predica y aplica el cretinismo parlamentario, monta y maneja acciones armadas en función de conquistar la hegemonía mundial, genera agresiones, contrapone pueblos contra pueblos, lanza masas contra masas, divide a la clase y al pueblo; el revisionismo soviético combate de mil y una maneras todo lo que es verdaderamente marxista y sirve a la revolución. Nosotros somos un ejemplo de eso. Así el socialimperialismo de la URSS en el mundo desarrolla un protervo plan para convertirse en superpotencia hegemónica usando todos los medios a su alcance: entre los cuales hay que destacar el mantenimiento de falsos partidos, comunistas de membrete, «partidos obreros burgueses» como decía Engels. Y de igual manera actúa el revisionismo chino y todo revisionismo según sus condiciones y bastón de mando que siguen. (Entrevista al Presidente Gonzalo, 1988).

Esta defensa o apoyo del imperialismo, puede estar enmascarada en mayor o menor medida, pasando de la ambigüedad, hasta un apoyo explícito. En el primer caso vemos casos de organizaciones o elementos comunistas que sólo realizan una crítica a la OTAN, o a la guerra en abstracto. En el segundo caso, hay un apoyo decidido a la actuación rusa y a todos sus aliados. Esta línea oportunista, lleva a que algunos hagan extraños compañeros de viaje, llegando a compartir el criterio de chovinistas o ultranacionalistas reaccionarios de muchos lugares, o defender simbología reaccionaria por el simple hecho de estar opuesta al régimen imperialista estadounidense. Esto último parece una absurdez o una locura, pero se han dado casos de movilizaciones en contra de la OTAN que han sido difundidas por comunistas, y que incluían simbología zarista o reaccionaria, se ha apoyado el envío de voluntarios que se declaraban herederos de los chetniks serbios, etc.

Nos parece innegable que la UE y especialmente los EEUU a través de su brazo armado, la OTAN, han apoyado y preparado grupos reaccionarios o fascistas en Ucrania y han orquestado golpes de estado en múltiples estados que estaban en la órbita del imperialismo ruso. Cuando la OTAN aparece en escena, suenan tambores de guerra. Esto ha sido así desde los inicios de su existencia hasta el día de hoy. Pero reconocer esto, no es impedimento ni contradictorio con reconocer que en muchas zonas del mundo, el yugo o las cadenas que sienten los pueblos del mundo, son rusos. Por ejemplo, con la reciente expansión rusa y papel clave en golpes de estado o cambios de gobierno en República Centroafricana, Burkina Faso, Mali o incluso el apoyo al gobierno talibán en Afganistán, o la entrada de tropas rusas y de la CSTO para reprimir el estallido popular en Kazajistán. Pero si nos vamos años atrás, hay otros tantos movimientos similares de dominio externo, como la guerra contra Georgia de 2008 o los conflictos del Nagorno-Karabaj en los últimos años. Para estos pueblos, el mayor sinónimo de imperialismo no es Estados Unidos u OTAN, sino Rusia. No podemos entender que estas acciones están movidas por la más honda y profunda solidaridad antiimperialista, sino que son movimientos de un imperialismo alternativo a los EEUU, que se revuelve panza arriba contra el arrinconamiento de otro imperialismo como es el estadounidense y su cerco militar y político que se ha ido en estos años cerca de las fronteras rusas.

Ucrania no fue la excepción de todo esto, y también tuvo a su gobierno títere de Rusia, representado por Víktor Yanukovych, que cayó ante la grave crisis política y social y la pugna entre Rusia y EEUU, que acabó por derrocar este maltrecho gobierno dando paso a una etapa reaccionaria y a un gobierno títere de los EEUU. Los comunistas debemos analizar cuál es la contradicción principal en este momento, y no es la que se da entre el pueblo ucraniano y el belicismo de la OTAN o la UE, sino la de un pueblo oprimido y atacado (el ucraniano) contra la agresión imperialista rusa. Poner el foco en la OTAN, mientras otro imperialismo ataca, es desviar la mirada del problema y abandonar a su suerte a los pueblos oprimidos. El Presidente Mao nos ilustra en torno a ello:

Cuando el imperialismo desata una guerra de agresión contra un paísasí, las diferentes clases de éste, excepto un pequeño número detraidores, pueden unirse temporalmente en una guerra nacional contrael imperialismo. Entonces, la contradicción entre el imperialismo y elpaís en cuestión pasa a ser la contradicción principal, mientras todas lascontradicciones entre las diferentes clases dentro del país (incluida lacontradicción, que era la principal, entre el sistema feudal y las grandesmasas populares) quedan relegadas temporalmente a una posiciónsecundaria y subordinada. Tal fue el caso en China durante la Guerradel Opio de 1840, la Guerra Chino-Japonesa de 1894, la Guerra del Yijetuan de 1900, y tal es también el caso de la actual guerra chino-japonesa. (Sobre la contradicción, 1937).

Otro tema que nos parece fundamental es entender la posición de clase que mantiene Putin y la política rusa. Lo primero que debemos tener en cuenta, es que no podemos creer que Putin es un ser excéntrico o un tirano todopoderoso que actúa conforme le interesa personalmente o que controla los engranajes del estado ruso a la perfección. Por supuesto, tampoco podemos caer en el absurdo de defenderlo como un gran político, un antiimperialista u otras caracterizaciones que se hacen de él. Para entender a Putin y el papel de Rusia, hay que entender el papel que ocupa en la lucha de clases rusa y mundial: no es más que el más alto representante de la oligarquía financiera rusa, el continuador y afianzador de la línea burguesa que comenzó a asentarse con Boris Yeltsin, y que se ha reforzado estos últimos 15 años. De esa forma podemos entender que representa y ejecuta las ambiciones de la oligarquía rusa en pugna contra la estadounidense o la europea.

A ello se le suma, su carácter ideológico profundamente reaccionario, ultranacionalista, belicista y claramente anticomunista, y por añadido, la definición actual de las políticas del estado ruso. Todo esto es lo que necesita la oligarquía rusa para el dominio y represión en lo interno del estado, y para la expansión y agresividad hacia el exterior. En otros comunicados hemos expuesto este tipo de posicionamientos, pero destacamos sus vínculos, apoyo e incluso financiación de grupos reaccionarios en toda Europa, con el fin de desestabilizar las democracias burguesas rivales y el status quo de la UE. En este sentido, tenemos casos muy llamativos, como la buenísima relación con Viktor Orban, dirigente reaccionario de Hungría, o la muy buena relación también con Le Pen, candidata reaccionaria francesa. Esta relación llega a tal punto, que con ambos se han tenido calurosas y fraternales reuniones en Rusia. También podemos destacar los posicionamientos chovinistas y anticomunistas de Putin, como afirmar que la existencia de Ucrania es un gran error que cometió Lenin, o haber condecorado al infame Solzhenitsyn hace años, que sin duda es uno de los mayores propagandistas anticomunistas de la historia.

Por supuesto esto nos lleva al argumento más conocido de la intervención rusa en Ucrania, y que ha llevado a la mayor confusión entre comunistas: la desnazificación o guerra antifascista. Creemos haber dejado claro el carácter reaccionario de Putin, su gobierno y las políticas de la oligarquía financiera rusa con esta y otras publicaciones que hemos realizado. Pero examinemos la cuestión del fascismo en Ucrania y de los gobiernos populares o antifascistas de las repúblicas del este: decíamos que sin duda hay actores fascistas en el lado ucraniano, que tuvieron un auge durante las revueltas del Maidán, y que actualmente lo tienen en algunas zonas en lucha como en Járkov y Mariupol. Pero también es cierto también que estas fuerzas estaban perdiendo de forma progresiva el apoyo popular que pudieron tener, y también la fuerza que le brindó un contexto en el que el estado ucraniano fue débil, y el imperialismo estadounidense espoleó y preparó a estos fascistas como fuerza de choque contra los aliados de Rusia. Su apoyo electoral, sus posiciones de fuerza en gobiernos o fuerzas armadas, etc., habían disminuido, pero con la guerra y su toma de posiciones en el frente y con el reforzamiento del discurso ultranacionalista, han retomado cotas de poder que no tenían desde hacía años, y también se ha potenciado el carácter reaccionario del gobierno de Zelensky.

Además, quizá el aspecto más preocupante de todo esto es que el supuesto gobierno que ejecuta esa política o guerra para la limpieza de fascistas, está repleto de estos últimos y otros reaccionarios. Son famosas las tropas, milicias y voluntarios nacionalistas y fascistas que se sumaron del lado ruso hace años, que han ocupado posiciones de responsabilidad clara en las Repúblicas Populares del Donbass, y que a día de hoy son actores relevantes en la lucha y siguen llegando. Los militantes nacional-bolcheviques, los seguidores de las tesis imperialistas de Dugin, fascistas europeos de otros lugares como Serbia (que se reivindican los continuadores de grupos como los chetniks serbios), rusos que se adscribían al imperialismo histórico y al zarismo, ultraortodoxos integristas, integristas o fundamentalistas religiosos de otros tipos etc. Todos ellos estuvieron y están presentes en la lucha, y podemos destacar el caso de Igor Strelkov, exdirigente militar de una República Popular que fundó la organización Novorossiya, nacionalista rusa y xenófoba, y posteriormente ha dirigido un partido nostálgico zarista. Otro caso muy destacado es el de Pavel Gubarev, líder destacado de Donetsk, vinculado al partido fascista Unión Nacional Rusa, y posteriormente al partido Donbass Libre, que usa los colores del imperio ruso zarista, y que reivindica ese legado.

En este caso, como siempre que se da una guerra imperialista, hay un botín que a la vez es el mayor damnificado, y en este caso es el pueblo ucraniano. Esto sin duda también afecta al proletariado ruso, que se ve lanzado a la muerte en el frente de batalla, y a la carestía, paro y padecimientos en Rusia, con cierres masivos de empresa y recortes y sufrimientos económicos de todo tipo. El proletariado ruso ha alzado la voz repetidas veces, sufriendo una enorme represión por parte del estado ruso, ya que esta guerra es un asunto de vital importancia para los intereses de la oligarquía financiera, y no pueden permitirse disensiones internas. Por otra parte, entendiendo el carácter de clase de esta guerra imperialista, y el aspecto principal de la contradicción, así como las tareas revolucionarias de los comunistas ante las guerras imperialistas, está claro que lanzarse en brazos del imperialismo ruso no es una opción, como tampoco lo es lanzarse en brazos de los EEUU y del gobierno reaccionario de Zelensky. El pueblo ucraniano debe seguir luchando, y los comunistas del país deben dar un paso adelante, y avanzar hacia la reconstitución del partido comunista de vanguardia, y hacia la guerra popular de liberación nacional contra el invasor ruso, y contra los reaccionarios de su propio país. El Presidente Mao aporta lecciones certeras en torno a esta cuestión:

¿Cuál es la tarea táctica fundamental del Partido? No es otra sino la de formar un amplio frente único nacional revolucionario.

Cuando la situación de la revolución cambia, hay que modificar de acuerdo con ello la táctica y los métodos de dirección de la revolución. La tarea que se plantean el imperialismo japonés y los colaboracionistas y vendepatrias es transformar a China en una colonia; la nuestra, en cambio, es hacer de China un país que goce de independencia, libertad e integridad territorial.

Conquistar la independencia y la libertad de China es una tarea grandiosa. Para ello es preciso hacer la guerra al imperialismo extranjero y a las fuerzas contrarrevolucionarias del país. El imperialismo japonés está resuelto a avanzar derecho y a golpes. En el interior, las fuerzas contrarrevolucionarias de la clase de los déspotas locales y shenshi malvados y de la burguesía compradora todavía son superiores a las fuerzas revolucionarias populares. La tarea de derrocar al imperialismo japonés y a las fuerzas contrarrevolucionarias chinas no puede cumplirse en uno o dos días; debemos estar preparados para empeñarnos en ella por largo tiempo. Tampoco puede cumplirse con fuerzas insignificantes; debemos acumular fuerzas poderosas. (Sobre la táctica de la lucha contra el imperialismo japonés, 1935).

Un frente único nacional que ataje la primera tarea, la liberación nacional y expulsión de los imperialistas, pero que aborde también la cuestión de la lucha contra los reaccionarios del interior y quienes quieren poner a Ucrania al servicio de uno u otro imperialismo.

¡Abajo la guerra imperialista rusa y sus lacayos reaccionarios!

¡Proletarios y pueblos del mundo, uníos!

¡Guerra popular contra la guerra imperialista!