Defender el Maoísmo es defender al camarada Stalin

Resolución congresual del PCm

El IIº Congreso del El Partido (marxista-leninista) de los Trabajadores se posiciona firmemente en defensa del camarada Iósif Vissariónovich Dzhugashvili (de ahora en adelante, Stalin). Consideramos que su obra tanto teórica como práctica, fue positiva, y que cualquier error que se diese, siempre fue desde la honestidad y buena fe revolucionaria. Queremos marcar diferencias de forma clara con aquellos que calumnian su buen nombre y buena obra, especialmente aquellos que lo hacen tergiversando y escudándose en la figura y las tesis de Mao Tse Tung. Nada más lejos de la realidad: ser marxista-leninista-maoísta, es apreciar los aportes de Stalin, entender el origen de sus errores de forma dialéctica y enfrentar las mentiras trotskistas, fascistas e imperialistas. 

¿Por qué y cómo debemos defender a Stalin? Lo primero que debemos hacer, es poner en contexto los errores o carencias que pudieron existir en el proceso de construcción socialista en la Unión Soviética: no se pueden ver de forma aislada, sino que embeben del trabajo de Lenin como dirigente de los bolcheviques, y de la recién creada Unión Soviética. Si aplicamos el materialismo dialéctico correctamente, Stalin es el continuador de Lenin, y sin duda heredó contradicciones que nacieron y se desarrollaron durante la etapa dirigente de Lenin. Por ejemplo, Stalin tuvo que lidiar de forma virulenta con uno de los principales enemigos del movimiento comunista internacional en los años 20-30, el trotskismo. ¿Pero acaso Trotsky no escaló posiciones en las filas de los bolcheviques cuando Lenin dirigía el partido y cuando era un líder indiscutible? A su vez, en el ámbito positivo: ¿acaso Stalin no acabó de superar el atraso económico, social y cultural que sufrían los territorios de la nueva Unión Soviética, y cuyo desarrollo había iniciado Lenin? 

En cuanto a sus aportes o contribuciones destacadas debemos mencionar algunas de las más importantes: la aportación clave de Stalin, bajo nuestro punto de vista desde el ámbito teórico, es la síntesis del marxismo-leninismo que nos ha servido durante décadas a millones de comunistas para comprender el mundo y poder transformarlo. A su vez, como marxistas-leninistas-maoístas debemos entender que el marxismo-leninismo representa un salto cualitativo respecto al marxismo, pero es un segundo escalón teórico y práctico. Por ello, presenta errores propios de una ideología sin experiencia previa a la hora de afrontar la lucha de dos líneas en el seno del partido de nuevo tipo, y sin experiencia previa a la hora de construir la dictadura del proletariado y enfrentar a los peligros que la acechan. Por lo que los errores, eran algo que se debía esperar. 

En cuanto a su papel más práctico, nos es obligado recordar su liderazgo político contra dos de los mayores peligros que ha afrontado la Revolución Proletaria Mundial: el fascismo, que fue aplastado por el empuje comunista; el trotskismo, que sirvió de forma directa al fascismo e imperialismo, atacando de forma constante al proletariado soviético e internacional, y sus luchas revolucionarias.  

Todo este conjunto de aportes no significa que pongamos a Stalin como un elemento superador de las tesis leninistas, ni mucho menos: él sintetizó y aplicó el marxismo-leninismo, con sus desarrollos y limitaciones. El salto cualitativo teórico y práctico llegará con Mao Tse Tung. 

En cuanto a la relación del maoísmo con Stalin, es innegable que por parte de Mao Tse Tung se realizaron críticas al papel de Stalin en la construcción del socialismo soviético, en el ámbito teórico económico, en la dirección del partido y su lucha de líneas, o se acuñó la famosa fórmula del ‘’70-30’’ en cuanto a aciertos y errores que se cometieron. Pero siempre se hizo desde el profundo respeto y teniendo en cuenta el predominio de lo positivo en la obra de Stalin, no de lo negativo.  

Pero hay organizaciones que han entendido que existía una contradicción antagónica entre Mao Tse Tung y Stalin, han culpado a este último de la debacle del socialismo en la Unión Soviética, del ascenso del revisionismo en el PCUS (de forma metafísica y unilateral), etc. Muchos han lanzado críticas virulentas contra él, o, como mínimo, han obviado su papel predominantemente positivo en la política comunista, tanto soviética como internacional. Además, se muestra una falta alarmante de análisis dialéctico en la relación entre las masas, la historia y las personalidades destacadas, poniendo sobre la mesa que él fue el epicentro de los desastres políticos e ideológicos, sin tener en cuenta, que él mismo perdió numerosos debates durante décadas en el seno del PCUS, o que el partido perdió miles de cuadros políticos durante la Segunda Guerra Mundial.

Detectamos un problema de infiltración de tesis trotskistas en partidos comunistas, especialmente en el ámbito internacional. Y, sobre todo, como hemos dicho, este problema está presente en un ámbito que se reivindica como Pensamiento Mao Tse-Tung, o incluso marxista-leninista-maoísta. Vamos a entrar a críticas concretas o actitudes sangrantes frente al papel del camarada Stalin: quizá uno de los casos más graves de trotskismo sea el de la organización francesa OCML –VP-, que de forma clara se inspira o escuda en el Pensamiento Mao Tse Tung. Esta organización declara que el capitalismo de estado y la nueva burguesía rusa ya estaban en el poder en los años 30, y que Stalin fue partícipe de ello. De hecho, incluso aluden que la restauración del capitalismo y la contrarrevolución inicia ya con la Guerra Civil Rusa y la NEP, durante los años de vida y liderazgo de Lenin, y que se consolida y Stalin toma el mando político. 

Otro caso especialmente grave y más relevante debido a la importancia del partido, sería la del Partido Comunista Revolucionario de Argentina, partido que se declara marxista-leninista-maoísta. Este partido lanza afirmaciones exageradamente hostiles sobre Stalin: afirman que con Stalin el marxismo se transforma en revisionismo; se afirma que el mecanicismo materialista impregna los análisis de Stalin; se afirma que entre los ‘’cuantiosos errores’’ de Stalin, incluso había algún acierto, ‘’que no todo estuvo mal’’. Como si lo positivo no fuese lo principal, quedando esto último totalmente relegado. En definitiva, la línea general es especialmente negativa, e incluso consideran más referencial a elementos como el Che Guevara, que al propio Stalin. Además, en un país como Argentina que es quizá de los pocos del mundo donde el trotskismo tiene una fuerza organizativa comparable o superior a todas las organizaciones comunistas, sin duda es un error enorme concederle terreno al trotskismo y sus afirmaciones. 

Sin ser tan cuantiosas las críticas, también hemos visto numerosas afirmaciones por parte de otros partidos como el MLPD, el PCR de los EEUU y otros, que muy a la ligera recubren lo que debería ser una mayoría de aciertos de Stalin, con una enorme montaña de críticas, errores, etc. Es obvio que estos partidos no entienden en profundidad ese porcentaje de aciertos y errores del que habla Mao Tse-Tung, al igual que tampoco entienden el marxismo-leninismo-maoísmo, como prueban sus múltiples desviaciones y posiciones revisionistas. 

En definitiva, hemos podido observar que hay partidos que han llevado a un extremo totalmente metafísico el poner bajo la crítica comunista a todos aquellos dirigentes históricos y sus tesis. Han acabado por condenar a Stalin, negar sus triunfos o como mínimo, devaluar sus aportaciones y cubrirlas de un montón de errores. Pero debemos entender que atacar a Stalin con tanta hostilidad, es a su vez atacar la dictadura del proletariado y los aciertos de los marxistas-leninistas de la primera mitad de siglo, como entendió perfectamente e hizo Jruschov, que supo que, condenando la figura de Stalin, atacaría mucho más fácilmente su legado revolucionario. Además, atacarle de esta forma, significa caer en el izquierdismo ya que no se entienden las limitaciones del momento histórico que vivió el marxismo-leninismo en su momento. 

Necesitamos evaluar aquellas experiencias revolucionarias, socialistas o de movilización y agudización de lucha de clases, tanto estatales como internacionales. Pero sin que ello nos lleve a la soberbia ni al idealismo, y reconociendo los errores, que los hubo, pero también los aciertos, que fueron cuantiosos. Defendamos al camarada Stalin ante tanta propaganda burguesa y trotskismo, y frenemos las tesis que devalúan la experiencia socialista soviética. A día de hoy, su ejemplo aún causa temor en la buguesía y en los contrarrevolucionarios de todo tipo, y por ello siguen los ataques constantes contra su papel histórico. 

¡DEFENDER AL CAMARADA STALIN ES DEFENDER AL MAOÍSMO!

¡EXPULSEMOS DE NUESTRAS FILAS AL TROTSKISMO!