El 13F boicot activo a las elecciones en Castilla y León

El pasado 20 de diciembre se producía la disolución de las cortes de Castilla y León y la convocatoria para el 13 de febrero del año siguiente de elecciones autonómicas. El juego electoral se abre de nuevo. La farsa electoral añade un capítulo más a la nefasta historia de promesas incumplidas, traiciones y fallos a la clase trabajadora. 

Desde ese momento y hasta el día 13, hemos visto y presenciaremos semana tras semana en declaraciones, entrevistas y actos cómo los diferentes partidos de la democracia burguesa sacan a relucir problemas durante años ignorados con el fin de perpetuarse en sus poltronas y mantener su forma de vida. Vemos ahora cómo, la ganadería, la despoblación, la pérdida de servicios en las zonas rurales, la desindustrialización y la despoblación vuelven a la palestra sólo para ser enterradas tras la constitución del siguiente gobierno. 

Y esto no puede extrañarnos. La democracia burguesa no es sino la mentira por la que se hace creer a las masas que hay algo en juego, mientras que únicamente se pone en liza qué representante de la burguesía llevará medidas que nos oprimirán en el siguiente periodo. El estado burgués es una herramienta de opresión, y sus instituciones no son sino manifestaciones de esa opresión. Los partidos que participan de esta democracia contribuyen en mayor o menor medida, de una forma u otra a sostener y perpetuar la situación de opresión. Ninguno puede sacarnos de esta situación porque entre todos nos han traído hasta aquí.

Las conexiones entre los partidos de la burguesía y la burguesía son infinitas. Así, vemos cómo se producen casos de corrupción, especulación, entregas de premios a representantes de la burguesía, como Jose Vicente de los Mozos, mientras los trabajadores de Renault agonizan sin trabajo en ERTEs interminables, la España vaciada se pone en pie de guerra ante su abandono. Por toda Castilla y León se cierran los consultorios rurales y desaparecen las visitas y los especialistas en los pueblos mientras en la Junta se dedican a señalarse mutuamente y mantener debates y acusaciones estériles. También vemos cómo sólo la organización de las masas contra su opresión y pérdida de derechos pone freno al expolio del territorio y de sus pueblo.

Como hemos comprobado a nivel estatal, ningún partido ni proyecto, por mucho humo que venda, es capaz de defender los intereses de la clase trabajadora. Ya sea el liberalismo más descarado o la socialdemocracia con mejores intenciones, ninguna opción representa ninguna posibilidad de hacer avanzar al mundo o velar por los intereses de la mayoría. 

Por todo esto, desde el Partido Comunista Maoísta llamamos al boicot activo en las elecciones. El camino hacia el fin de la opresión no es la democracia burguesa, sino la guerra popular y la lucha de masas. Hastío y cansancio es lo único que queda tras sus mentiras y su farsa electoral. La clase trabajadora está harta de confiar en promesas que no son sino humo. Contra su democracia burguesa, sus instituciones y su sistema, no votes. Organízate, lucha. Contra su humo, nuestro fuego.