El conflicto en Ucrania y las guerras imperialistas

Estos últimos meses la tensión entre superpotencias imperialistas ha crecido alrededor de Ucrania. Este conflicto interimperialista no es nuevo, sino que viene de muy lejos. De hecho, el antecedente más relacionado y cercano es el conflicto que estalló especialmente entre 2013 y 2015, cuando se dio todo el proceso conocido como Euromaidán, el presidente prorruso Yanukovich fue derrocado, y el imperialismo estadounidense junto al europeo, tomaron el mando de Ucrania, estallando a su vez una guerra civil y dándose la secesión prorrusa en el este, y la anexión rusa de Crimea. Hasta este momento, la tensión se ha mantenido, aunque con ciertos picos, y los Acuerdos de Paz de Minsk de 2015 no han resultado ser otra cosa que papel mojado, que han incumplido tanto el imperialismo occidental a través de Ucrania, como Rusia.

Por un lado, tenemos una superpotencia que es Rusia, que desea consolidar su área de influencia en el este de Europa, y para ello, tiene el objetivo de que Ucrania no entre en la OTAN, y a su vez, de asegurar la independencia de estados títeres como las Repúblicas del Donbass y Lugansk, y por ello está concentrando una gran cantidad de tropas en la frontera. Por otro lado, el imperialismo estadounidense, que actúa a través de la OTAN y el estado ucraniano. La alianza militar está realizado maniobras y posicionamientos tropas en el este de Europa, cerca de Ucrania, en el mar Negro, etc. Por su parte, el estado ucraniano lleva meses trabajando en una hoja de ruta con el objetivo de entrar en la OTAN cuanto antes y demostrando como la política que sigue es la de ser un títere del imperialismo estadounidense.

Como afirmó Lenin, y posteriormente desarrollaron y explicaron magistralmente Stalin, el Presidente Mao y el Partido Comunista del Perú, una contradicción fundamental en el mundo es el choque entre potencias imperialistas, y más concretamente, entre superpotencias, como es el caso de los EEUU y Rusia. Esto explica lo que está sucediendo allí: Rusia lucha por mantener o aumentar su área de influencia, en la que entra Ucrania (como ya se demostró con la anexión de Crimea y la lucha en Lugansk-Donbass); EEUU con el apoyo del brazo armado del imperialismo que es la OTAN, y con la UE, luchan por arrastrar a Ucrania hacia la OTAN, o al menos, alejarla de Rusia y asfixiarla (junto a un conjunto de posicionamientos militares, alianzas, operaciones políticas en estados del área de influencia rusa, etc.).

En cuanto al propio estado ucraniano, tras el Euromaidán, la reacción se fortaleció en este país, institucionalizando brazos armados fascistas, ilegalizando organizaciones comunistas y reprimiendo sindicatos y otros movimientos sociales, etc. El presidente actual Volodímir Zelenski no es más que un títere de esta política imperialista occidental y un gran reaccionario que ya apoyó el Euromaidán, al ejército ucraniano en la lucha contra Lugansk y Donbass, y que normalizó la figura del fascista Stepan Bandera, además de que exalta constantemente un nacionalismo ucraniano que sea antirruso.

Ante esta contradicción, hay algunos que afirman que el estado español está en el seno de la OTAN y participa de forma activa, y además, Rusia presenta una ‘’alternativa’’ a la hegemonía mundial estadounidense, y que por ello, debemos apoyar a Rusia. ¡Nada más lejos de la realidad! ¿Acaso en la Primera Guerra Mundial los bolcheviques decidieron apoyar al Imperio Alemán o al Imperio Austrohúngaro por ser los estados opuestos a Rusia y a la Entente? Además, ya dejamos clara en su momento nuestra opinión sobre el imperialismo ruso y el carácter ultrarreaccionario de Putin y el gobierno ruso, por lo que está claro también que no representa una opción alternativa o positiva al imperialismo estadounidense, sino que otra cara de la misma moneda que supone el imperialismo para el proletariado mundial. 

Dejando claro que no podemos apoyar a Rusia, también debemos dejar claro que no apoyamos tampoco la intervención las maniobras y potencial intervención de la OTAN, ni tampoco obviamente el papel del estado español en el refuerzo de este brazo armado del imperialismo estadounidense y europeo. De hecho, el papel del estado español, está siendo el de mamporrero de la política imperialista de los EEUU, reforzando fuertemente las maniobras militares de la OTAN en el este de Europa afirmando el Ministro de Exteriores José Manuel Albares, que si EEUU decidía atacar, España estaría a su lado sin ninguna duda.

¿Y qué papel tiene en todo esto el reformismo y revisionismo del PCE? Primero de todo, recordemos que su secretario general, Enrique Santiago, afirmó hace meses en referencia a la OTAN, que ‘’si formamos parte de una organización internacional y tenemos obligaciones, es obvio que mientras formemos parte hay que cumplirlas’’. Y así fue la maniobra del PCE para apoyar la cumbre de la OTAN en junio de 2022 en Madrid, mientras asiste a las asambleas de la contracumbre y del NO a la OTAN. Pero quizá lo más sangrante es que mientras en la calle y en la web afirman que defienden el NO a la guerra, la salida de las tropas de Europa del este y la desescalada, también afirma el Ministro de Exteriores que, en los Consejos de Ministros, no hay discrepancia alguna en política internacional. Por lo que mientras se lavan la cara en los medios de comunicación, en la gestión del estado burgués, apoyan y otorgan cohesión a la política imperialista de la OTAN y el apoyo del estado español.

Las guerras interimperialistas no son conflictos en los que los comunistas debamos decidir uno de los dos bandos. Esto ya lo demostró Lenin de forma magistral con su incesante lucha antiimperialista, y contra los socialchovinistas y la socialdemocracia. Todo apoyo a uno de los dos lados, es apoyar a la oligarquía financiera propia o ajena. Lo que necesitamos es una política independiente para el proletariado, que no se deje arrastrar por las pugnas de la clase explotadora y opresora, de la cual no extraeremos nada más que muertes, destrucción y miseria.

Por todo ello, nuestro apoyo es hacia las masas ucranianas, no contra Rusia para lanzarse en brazos de la OTAN, ni contra la OTAN para lanzarse en brazos de Putin. Es un apoyo a su resistencia, a su lucha, y a su organización política que les dote de independencia y les libere del yugo imperialista, sea occidental o ruso. También debemos mostrar nuestro apoyo y animar a las masas rusas y españolas, que corren el peligro de dejarse arrastrar por sus oligarquías o por otros oportunistas que dicen a las masas una cosa, y luego en los parlamentos, medios de comunicación y gobiernos burgueses hacen la contraria.

Y en torno a la guerra y la paz ¿cómo lo planteamos los comunistas? ¿Decimos ‘’NO a la guerra’’? Es una consigna que de nuevo plantea de forma metafísica que solo hay dos opciones, que una siempre es mala, y otra siempre es buena, la guerra o la paz respectivamente. Como sostuvo Lenin en ‘’La guerra y la Revolución’’ (1917), este es un análisis que los marxistas no podemos defender:

Nosotros, los marxistas, no figuramos entre los enemigos incondicionales de toda guerra. Decimos: nuestro objetivo es el régimen socialista, el cual, al suprimir la división de la humanidad en clases, al suprimir toda explotación del hombre por el hombre y de una nación por otras naciones, suprimirá ineluctablemente toda posibilidad de guerra. Pero en la lucha por este régimen socialista encontraremos ineludiblemente condiciones en las que la lucha de clases en el seno de cada nación puede chocar con una guerra entre naciones distintas, engendrada por esta lucha de clases. Por eso no podemos negar la posibilidad de las guerras revolucionarias, es decir, de guerras derivadas de la lucha de clases, de guerras sostenidas por las clases revolucionarias y que tienen una significación revolucionaria directa e inmediata.

Por ello, rechazamos la guerra imperialista, pero defendemos la necesidad de la guerra revolucionaria. Al respecto de esto el PCP también arroja mucha luz en sus Documentos Fundamentales, en el apartado de Línea Internacional (1988):

Así, pues, si se presenta la guerra imperialista mundial, primero estamos en contra, segundo, no le tememos y centramos en la revolución; tercero centrar en revolución es hacer la guerra popular dirigida por el proletariado a través de sus partidos comunistas; y cuarto, esta guerra popular debe especificarse en cada tipo de países según el tipo de revolución. Está, pues, a la orden del día la guerra popular mundial.

Negar la guerra revolucionaria es despojar a las masas de la única herramienta para la consecución del poder de nuestra clase, y para la liberación del género humano en su conjunto. Por ello, digamos NO a las guerras imperialistas, y SÍ a las guerras revolucionarias de las masas.