José Díaz, un ejemplo de dirigente comunista

El 20 de marzo se cumplen 80 años de la muerte de José Díaz Ramos, histórico Secretario General del Partido Comunista de España de 1932 a 1942, una de las épocas más vibrantes de la historia de la humanidad y de la lucha de clases.

La vida de José Díaz es el ejemplo de un comunista consecuente, que entendió perfectamente las necesidades de su tiempo y el papel que el Movimiento Comunista le tenía reservado, asumiéndolo como el gran dirigente que fue, siguiendo la máxima de dar la vida por el Partido y la Revolución. Su vida es la de un auténtico ejemplo de hombre de masas, que con su primer empleo como panadero ingresó al sindicato de panaderos de su Sevilla natal “La Aurora” y en 1917 dirigió una importante huelga de panaderos en la ciudad, además de participar en la huelga de 1920 convocada por la CNT.

Su afiliación al Partido Comunista de España se da en 1927 junto con otros dirigentes anarquistas sevillanos, en plena Dictadura de Primo de Rivera, a pesar de haber sido detenido ya en 1925 por su actividad obrera. Durante su estancia en la cárcel contraería una úlcera gástrica que marcaría toda su vida. Al poco de su ingreso en el Partido asume la Secretaría Política el PCE de Sevilla y al poco tiempo la de la dirección de toda Andalucía. En 1930 fue enviado a la Unión Soviética, donde pasó nueve meses estudiando en el Instituto Lenin de Moscú. Si bien su ascenso a la máxima dirección comunista española fue meteórico, debemos ver esto como lo que es, una muestra de la gran debilidad del PCE, que vivía sumido en un sectarismo y un dogmatismo alejado completamente de las directrices de la Internacional Comunista.

Sin duda, al hablar de José Díaz a todos nos viene a la cabeza el IVº Congreso del PCE, celebrado en 1932. En ese Congreso volvió a ser elegido José Bullejos como Secretario General, decisión que duraría poco ante la necesaria intervención de la Internacional en el trabajo del PCE, demostrando así que el PCE no era más que la Sección Española de la Internacional Comunista. Fue así como fue nombrado Secretario General junto con una gran renovación del Buró Político del Partido, ya que también pasaron a formar parte de él otros grandes comunistas como Pedro Checa o Antonio Mije entre otros.

La historia del PCE en estos años está, como decíamos, íntimamente ligada a las decisiones de la Internacional Comunista. Por ello, cuando en el VIIº Congreso de la misma, en 1935, se decide el cambio de rumbo hacia los Frentes Populares para frenar el ascenso del fascismo, esta política tuvo su reflejo en el Estado español.

La trascendencia histórica de este VIIº Congreso de la Internacional Comunista ha quedado perfectamente expuesta por los camaradas del Partido Comunista de Brasil (Fracción Roja), que lo describen de esta forma:

Entre estos, se destaca en forma inequívoca, por su grandiosidad y trascendencia, el VII Congreso de la Internacional Comunista (Comintern), celebrado a mediados de 1935, que enfrentó problemas fundamentales de la época y cruciales para el MCI en esa situación particular de ascenso del fascismo y una desbocada carrera imperialista por un nuevo reparto del mundo, una nueva guerra mundial y una seria amenaza para la Unión Soviética y la dictadura del proletariado, una situación de desafío gigantesco para la Revolución Proletaria Mundial (RPM). El VII Congreso en el que se condensó y plasmó el papel magistral de la dirección (Jefatura) del camarada Stalin.” (Enarbolar la bandera roja de la Internacional Comunista y de su VIIº Congreso)

En este punto es importante que aclaremos la justeza de las posiciones del Frente Popular en estos años, pero lo erróneo de querer replicarlo en la actualidad, tal y como hacen los revisionistas que creen que fue el precursor de Izquierda Unida o que falsen su figura diciendo que José Díaz ponía la unidad por encima de los principios comunistas, una visión oportunista de derecha que falsea su figura y legado.

En el caso español, el Frente Popular ganó las elecciones en 1936 e inició un programa democrático que pretendía solucionar algunas de las más elementales necesidades del pueblo español, como el problema de la tierra y la reforma agraria. Las limitaciones del Estado Burgués saltaron a la palestra y el propio gobierno del Frente Popular acabó limitando las acciones y haciendo oídos sordos a las advertencias del PCE sobre el peligro inminente de un golpe militar, golpe que finalmente desembocaría en la Guerra Civil.

Los comunistas han llamado a la lucha y a la insurrección a las masas, se han puesto a la cabeza y han luchado contra las fuerzas represivas de la reacción y del fascismo con las armas en la mano. El Partido Comunista está pues identificado con el movimiento insurreccional y asume su plena responsabilidad política” (José Díaz)

El papel de José Díaz en el conflicto bélico es trascendental, pues supo hacer del PCE el auténtico núcleo político de la República y del Ejército Popular, aunque cabe destacar que José Díaz no ocupó nunca ningún puesto en el Gobierno, centrándose íntegramente en el Partido. El mismo 18 de julio de 1936 el PCE creó el Vº Regimiento, que sería el germen del futuro Ejército Regular. Esta cuestión es clave, pues frente al caos y al desorden que anarquistas y trotskistas generaban, el PCE tuvo clara la necesidad de la disciplina para hacer frente al fascismo y a un perfecto ejército regular.

La acción de anarquistas y trotskistas es especialmente dañina en el caso español y muestra, en el caso de estos últimos, su papel contrarrevolucionario. Las colectivizaciones, quemas de iglesias, confiscaciones de empresas… no ayudaban a la causa republicana, pues como el Comité Central del PCE había aprobado, era necesario ganarse a la pequeña y mediana burguesía que se oponía al fascismo, cuestión que era imposible si no se imponía un orden que limitase las acciones de los agentes del caos. Los hechos de Barcelona de 1937 son el mejor ejemplo del problema que supusieron durante la guerra.

La ayuda internacionalista de la Unión Soviética fue también clave para una resistencia que rompió todos los esquemas de los militares facciosos, ya que, además de la ayuda técnica, militar y política, la URSS sirvió como refugio para los niños que huían de la guerra y para todos aquellos que más tarde tendrían que exiliarse. La gratitud del pueblo español a la Unión Soviética, a su Partido Comunista, y al camarada Stalin quedó patente en este telegrama que el propio José Díaz envió al camarada Stalin:

Transmitido el 16 de octubre de 1936.

En nombre del pueblo español, que se siente tan fuertemente unido a la Patria del Socialismo, el Comité Central del Partido Comunista de España, cuyos miembros luchan en primera fila contra los rebeldes, los generales y los fascistas, ayudados por el fascismo internacional, saludamos al Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética y en particular al gran camarada Stalin, jefe querido del proletariado internacional, conductor de la edificación del socialismo en la Unión Soviética y ardiente defensor de la paz.

El pueblo español, en la dura lucha que continúa librando, se siente reforzado por la solidaridad de los pueblos de la Unión Soviética y promete no abandonar un momento su lucha hasta tanto que el fascismo no haya sido aplastado en nuestra patria, lo que tendrá también por efecto dar un duro golpe al fascismo internacional.

Nuestro pueblo, que sacrifica su vida en la lucha contra el fascismo, quiere que sepáis que vuestra ayuda fraternal estimula su entusiasmo, da nuevas energías a sus combatientes y refuerza su fe en la victoria.

Por el Comité Central del Partido Comunista de España.

JOSÉ DÍAZ.

Secretario General.

No podemos ignorar las grandes dificultades que José Díaz sufrió a causa de su estado de salud, que fue empeorando conforme la guerra se desarrollaba y que necesitó de ayuda médica soviética. El cáncer de estómago que padecía deterioró gravemente su salud a partir de 1937, lo que hizo que figuras como Dolores Ibárruri, que bajo el auspicio de Palmiro Togliatti como enviado de la Internacional Comunista, fuesen tomando más relevancia en la dirección. Finalmente, su salud lo obliga a salir del país rumbo a la Unión Soviética en 1938 para nunca regresar. A nivel personal también sufrió lo indecible con la muerte de sus hermanas Carmen y Concha, así como su antigua pareja, Teresa Santos, que fueron fusiladas tras la toma de Sevilla por el general fascista Queipo de Llano por su relación con el dirigente comunista.

Una vez en la Unión Soviética comparte la visión del camarada Stalin de la actitud vacilante del PCE durante el Golpe de Casado, en 1939. Participó en las reuniones entre el Buró Político del PCE y el Secretariado de la Internacional Comunista en las que se debatieron las causas de la derrota, tomando como base el informe elaborado por Stepánov, enviado de la Internacional como asesor del PCE durante la guerra. Durante el transcurso de las reuniones, José Díaz fue muy autocrítico, asumiendo grandes errores, como la fusión del PCE con el Gobierno de la República y una relación acrítica con el Estado Mayor, el aislamiento del PCE algunos sectores del Frente Popular, la falta de trabajo en la retaguardia enemiga, tolerancia excesiva con Negrín, poco interés por los problemas de las masas…

José Díaz siempre entendió su papel como máximo dirigente del PCE, por ello una vez se hubo recuperado de enfermedad, en 1940, se reunión con Dimitrov para abordar la situación de la dirección y del PCE, que pasaba por reorganizar y reforzar al Secretariado y Buró Político del mismo. La actitud de José Díaz y de los dirigentes comunistas internacionales, como Dimitrov, Manuilski, incluso el propio camarada Stalin, fue siempre de gran camaradería y confianza mutua.

Prueba de esta gran confianza que los dirigentes comunistas tenían en José Díaz, fue su incorporación a los trabajos del Comité Ejecutivo y del Secretariado de la Internacional Comunista en 1940, pasando a encargarse de la Internacional en el Estado español, India y Latinoamérica. Esto demuestra el gran papel de José Díaz y como fue elegido miembro del máximo órgano de dirección de la Internacional. Fue en estos años cuando escribió su obra “Las enseñanzas de Stalin, guía luminoso para los comunistas españoles”.

Es conocida una reunión del Secretariado de la Internacional a la que asistió en 1940. En esta reunión Zhou Enlai informó de los problemas que estaban surgiendo con el Kuomintang, y fue José Díaz quien le dijo que tuviesen cuidado con una posible actitud traicionera de Chiang Kai-Shek contra el Partido Comunista Chino, opinión compartida por Dimitrov y el resto de presentes en la reunión.

Con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, y la invasión alemana de la Unión Soviética en 1941, José Díaz fue trasladado a diversos puntos de la URSS, instalándose finalmente en Tiflis. Su salud estaba ya muy deteriorada y allí acabaría con su vida en 1942. El propio José Díaz, consciente de lo cerca que estaba el final de su vida, envió esta carta al camarada Stalin:

Querido camarada Stalin,

Quiero transmitir por vuestro intermediario mis mejores saludos al Politburó, al Comité Central y al Gobierno. Y usted, camarada Stalin, reciba los saludos profundos y cordiales de aquel que no ha podido olvidar nunca la ayuda del camarada Stalin, timonel y guía de la clase obrera internacional.

Si yo dispusiera de diez vidas, con plenitud de salud y fortaleza, las daría, con placer si fuera necesario, sabiendo perfectamente que usted, mejor que cualquiera, las sabría utilizar, y si estas vidas pudieran prolongar su propia vida, las entregaría con más fuerza todavía.

Salud camarada Stalin. ¡Adelante, nuestra causa es la única que es justa!

José Díaz

Es nuestro deber como comunistas reivindicar y enarbolar el legado del gran José Díaz, un comunista consecuente que nunca se dejó embaucar por la socialdemocracia y el reformismo, que fue siempre leal a la causa de la Revolución Proletaria Mundial y al camarada Stalin. Debemos limpiar su figura de aquellos revisionistas que pretenden reivindicarla mientras niegan todos y cada uno de los puntos que José Díaz defendió y por los que dio su vida.

Desde el Partido Comunista Maoísta nos consideramos herederos de su lucha, del histórico Partido Comunista de España que queremos reconstituir, y no el que secuestra esas siglas mientras traiciona los ideales revolucionarios y trafica con la figura de José Díaz. Solo con nuestra lucha vivirá el legado de José Díaz.

«Nosotros, Partido Comunista, luchamos y lucharemos siempre por la realización de nuestro programa máximo, por la implantación en España del Gobierno obrero y campesino, por la dictadura del proletariado en nuestro país.» (José Díaz)

¡GLORIA ETERNA AL CAMARADA JOSÉ DÍAZ!

¡VIVA LA RECONSTITUCIÓN DEL PARTIDO COMUNISTA!