La lucha de las limpiadoras es lucha de clases

Los últimos meses hemos visto como los sectores de la limpieza de diferentes puntos del estado español han protestado y han convocado varias huelgas y diferentes movilizaciones debido a las nefastas condiciones laborales a las que están expuestas las trabajadoras, que componen la mayor parte del sector.

En el mes de noviembre, desde varias zonas de Andalucía, las limpiadoras se han pronunciado frente a los convenios de las patronales, los cuales, en casos como los de Almería o Córdoba, no llegan al SMI.

Por otra parte, en Castellón vemos la misma línea en las demandas, que exigen un salario mínimo y un convenio que abarque bien sus necesidades. La huelga ha sido aplazada a la espera de una negociación que, por ahora, no ha sido fructífera.

En Madrid, han sido convocadas huelgas en el sector de la limpieza en hospitales y en el aeropuerto Adolfo Suárez-Barajas para, en el primer caso, tener acceso al complemento salarial de “carrera profesional” y, en el segundo caso, en respuesta a la sobrecarga de trabajo de limpieza que hay como consecuencia del ERTE por parte de Sacyr Facilities (la empresa encarga de la limpieza y el mantenimiento en el aeropuerto madrileño).

No podemos abordar estas protestas como algo aislado y sin un trasfondo en cuanto a las condiciones generales de los trabajos destinados a las mujeres dentro del mundo laboral. Todas ellas guardan el factor común del papel y el rol de cuidado que se le ha impuesto a la mujer en el trabajo, anclándolas a algunos de los sectores más precarios y de menor posibilidad de lograr mejoras, como lo es el sector de la limpieza.

A las trabajadoras se nos ha colocado en puestos esenciales para que el modelo productivo siga funcionando sin enturbiar los intereses de la burguesía, que se beneficia constantemente de nuestra precariedad.

Por esta feminización de algunos de los sectores más precarios, la pobreza llega a ser, consecuentemente, feminizada también, dificultando así la independencia financiera de las mujeres. En el sector de la limpieza hay mucha presencia de este fenómeno, que, como bien hemos dicho, no es algo aislado. Recibe el nombre de ‘suelo pegajoso’, y en dicho sector suele hacerse presente entre otras cuestiones, en los bajos salarios (que muchas veces no alcanzan el SMI), la falta de reconocimiento de la profesión como esencial, las condiciones laborales extremadamente precarias respecto a la salud de las trabajadoras y sus horarios o la dificultad para sindicalizarse según el área del propio sector.

Desde el Partido (marxista-leninista) de los Trabajadores queremos mostrar nuestro apoyo a la lucha de las trabajadoras de la limpieza, así como denunciar y hacer hincapié en la violencia laboral que existe bajo el amparo del capital en varios sectores concretamente hacia las trabajadoras.

¡La libertad de las trabajadoras no cabe en este sistema!

¡La lucha de las limpiadoras es lucha de clases!