La plaga de casas de apuestas en Madrid

El problema con las casas de apuestas en Madrid se viene dando desde varios años atrás. En la Comunidad de Madrid encontramos más de 700 casas de apuestas, en su mayoría, en los barrios obreros más empobrecidos y con mayor tasa de inmigración, infestando mayoritariamente los distritos de Usera, Tetuán, Puente de Vallecas, Villaverde, Carabanchel y Latina.

Dentro del contexto particular que tiene cada barrio, es normal encontrar estos locales en calles principales de los mismos, llenas de lugares de trabajo para atraer al público más explotado y anclarlos en la esperanza de conseguir dinero «fácil» y huir de su vida de precariedad. A su vez, también se encuentran a escasos metros de institutos y colegios, vendiéndose como una forma de ocio para los más jóvenes. Es tal el acercamiento que pretenden tener hacia un posible público juvenil, que una de las pocas excepciones de la ubicación general en el barrio obrero común de Madrid, es en el barrio de Chamberí. Este barrio es universitario y se encuentra muy cerca de la Universidad Complutense de Madrid. En esta zona, las casas de apuestas se concentran en zonas de gran afluencia, como cerca de paradas de transporte público.

El movimiento contra las casas de apuestas ha tomado fuerza en los barrios madrileños, y lleva años protestando y luchando contra la presencia desmesurada de estos negocios en sus barrios. Además, han analizado que las casas de apuestas están relacionadas directamente con la consumición y adicción a las drogas, empezando con el alcohol y el tabaco, que se venden legalmente en los locales, y continuando por otras drogas que rondan los establecimientos, como el cannabis o la cocaína.

No se puede ignorar que la plaga de estos negocios es un problema para la clase obrera, porque crecen en base a su pobreza y miseria, su falsa esperanza de salir rápidamente de su precariedad y su adicción al juego. Ante el aumento de cifras de ludópatas en los últimos años y con el añadido de la pandemia, la “solución” del Gobierno de Ayuso es prorrogar a 6 meses (de manera provisional y mutable) el tiempo en el que no está permitido construir nuevos locales, sin centrarse en la problemática que ya han causado y siguen causando los actuales. Además, mantendrán la distancia reglamentaria de que los futuros locales construidos deben ubicarse a un mínimo de 100 metros de colegios e institutos.

Sin embargo, no hay una verdadera solución si esta es planteada por unas instituciones que tienen una clara vinculación con empresas de juego como Codere, y trabajan en pro de sus beneficios. Uno de los casos donde más se esclarece esta relación es el de Rafael Catalá, exministro de Justicia nombrado por el PP, y asesor jurídico e institucional de Codere, una de las empresas de juego y apuestas más destacables y presentes en Madrid. A su vez, el gobierno trata de escudarse en que las casas de apuestas son un sector que no deja de crear puestos de trabajo, y que esto es positivo para el crecimiento de nuestra economía, dejando pasar por alto la precarización y violencia que sufren los trabajadores (y especialmente las trabajadoras) en sus puestos, teniendo sueldos por debajo del salario mínimo, debiendo soportar por norma las vejaciones de los clientes, trabajando horas extras no remuneradas, etc.

Por parte del gobierno estatal de PSOE y Unidas Podemos, el papel ha sido lamentable, y ha sido capitaneado por el ministro de Consumo, Alberto Garzón, que, para más inri, es miembro de la dirección (de la Comisión Política) del PCE. Años atrás se hizo campaña mediática contra las casas de apuestas por parte de su organización, y cuando llegó al ministerio, Alberto Garzón vendió humo en torno a que se acabaría la lacra de las casas de apuestas. Como hemos expuesto, en el caso concreto de Madrid (y en el ámbito estatal), esta lacra no ha hecho más que crecer. Las medidas son del todo insuficientes en prevención, ámbito competencial, aplicación real, y, en definitiva, como suele pasar en la legislación burguesa, y con el supuesto ‘’escudo social’’ del gobierno de coalición, sus medidas no son más que papel mojado y actuaciones de cara a la galería.

Desde el Partido (marxista-leninista) de los Trabajadores sabemos que la proliferación de las casas de apuestas son un problema de clase: de la clase obrera. Y que cuando ni el Gobierno de la Comunidad de Madrid, ni el Gobierno de PSOE-UP actúan, vuelven a demostrarnos que el bienestar de la clase trabajadora no es su prioridad ni su motivo de gobierno. Sea del color que sea, o del ámbito territorial que sea, el gobierno burgués nunca puede ser una esperanza de cambio para la clase trabajadora, que no sólo se ve explotada en sus centros de trabajo, sino también expoliada en su tiempo libre o de ocio. Debemos luchar contra esta lacra que afecta a la clase trabajadora, y evidenciarla como una plaga que ataca en los barrios obreros, sin dejar de señalar la complicidad del gobierno burgués que defiende los intereses de la clase dominante.

Su juego es nuestra ruina.

Fuera casas de apuestas de los barrios obreros.