Los gestores del capital contra nuestra salud

Desde el Partido (marxista-leninista) de los Trabajadores analizamos una vez más que la burguesía siente un desprecio total por las vidas y la salud de la clase trabajadora. Tras la publicación del borrador de los presupuestos de la Junta de Andalucía para el próximo año por parte del ejecutivo andaluz, no han sido pocas las voces de diferentes colectivos sociales las que se han alzado en contra de las nuevas cuentas públicas.

Han sido especialmente duras las críticas por parte de los colectivos vinculados a la sanidad pública, que es uno de los sectores más golpeados y precarizados de Andalucía, especialmente tras la crisis de la Covid-19. 

Desde los presupuestos de gobiernos anteriores del PSOE, ha quedado más que constatado el absoluto desprecio por parte de los gestores del capital hacia la salud de la clase trabajadora andaluza, una de las más empobrecidas de todo el estado español. Anteriormente, y especialmente tras la crisis pandémica, las listas de espera de la sanidad andaluza se han visto aún más sobrepasadas debido al cierre de atención primaria, dejando a miles de enfermos sin posibilidad de tratamiento, e incluso de un diagnostico específico. A todo esto, las medidas tomadas por el gobierno andaluz no hacen más que perpetuar en la miseria y la enfermedad a millones de trabajadores, especialmente de jornaleros y sus familias que se ven gravemente perjudicados por sus condiciones de trabajo y de vida. 

Como si con esto no fuera suficiente calvario para la clase obrera andaluza, en los presupuestos del gobierno andaluz se ven reflejados los despidos de aproximadamente 8.000 enfermeros, así pues, deja la sanidad andaluza a niveles inferiores tanto en recursos como en personal al inicio de la crisis sanitaria, sin haberla superado aún.

Tal y como hemos visto la democracia burguesa no es una garantía de vida para nuestra clase, ni a nivel político, ni económico, ni sanitario en este caso. Hemos de llevar a cabo una feroz lucha, pero no podemos quedarnos solamente en reivindicar una sanidad pública de calidad, sino que debemos defender una calidad de vida plena de la clase obrera en nuestra región. Esto es imposible bajo una gestión capitalista, la salud física y mental chocan de frente con los fundamentos e intereses del sistema capitalista. 

Para alcanzar un bienestar social, económico, político y sanitario, es necesario que la clase obrera se organice para luchar por ámbitos que le afectan en el día a día como es la sanidad. Pero la lucha no debe ser solamente por esas parcelas, sino que debemos organizarnos por alcanzar un poder integral y dirigir la economía, el estado y todos los servicios necesarios, y, en definitiva, poner a nuestra clase al mando y control de sus propias vidas.