Los pueblos no necesitan «protectores». ¡Fuera los imperialistas de Ucrania!

Traducimos el siguiente comunicado de los camaradas del KKE (m-l)

Una vez más, las rivalidades de las grandes potencias imperialistas conllevan desarrollos peligrosos que crearán un resultado peligroso y sangriento para los pueblos. El conflicto que se desarrolla estos días en Ucrania es muy peligroso.

Es peligroso porque están implicadas las dos fuerzas más peligrosas del planeta, el imperialismo estadounidense y el ruso. Este hecho demuestra que la región de Ucrania se ha convertido en una bomba de relojería que puede explotar en cualquier momento en función de los acontecimientos. La invasión rusa de la región fronteriza de Ucrania de habla rusa, justo después de su reconocimiento por parte de Putin en su discurso como una democracia autónoma, no se detendrá ahí, sino que tiene como objetivo derrocar a la administración de Zelensky, que es peón de Estados Unidos. Esta invasión eleva el enfrentamiento entre las fuerzas imperialistas a niveles nuevos y mejorados. La situación se complica aún más debido a la ausencia de un movimiento obrero y comunista organizado, independiente de las aspiraciones imperialistas en la región, que será el único factor que podrá poner freno a sus planes.

Por un lado, está el objetivo de Estados Unidos de dominar el mundo, cuyo propósito se cumple rodeando a Rusia y aplastándola, militar y financieramente. Esa es la razón por la que existe una intensa presión por parte de los estadounidenses para incluir a Ucrania en la OTAN, pero también para consolidar a cualquier país ya unido a la OTAN. Al mismo tiempo, las fuerzas estadounidenses intentan estabilizar y legitimar su presencia en Europa a todos los niveles (militar, financiero y político), pero también presionan a sus fuerzas europeas aliadas para que aíslen a Rusia, especialmente en cuestiones relacionadas con la energía y los gasoductos.

Por otro lado, Rusia, que es una potencia imperialista, quiere impedir por todos los medios la adhesión de Ucrania a la UE. El reciente discurso de Putin, lleno de odio anticomunista, concluye con el reconocimiento de la independencia de Donbass y Lugansk. Este reconocimiento no crea las condiciones apropiadas para la independencia de los pueblos de la región; al contrario, lleva a estos pueblos a sufrir aún más el intrusismo y la dependencia de Rusia. El imperialismo ruso también está intentando activar el acuerdo de Minsk aspirando a la ayuda de las potencias europeas, así como provocar una ruptura en las relaciones entre EEUU y otros países europeos. Evidentemente, su principal objetivo es impedir el ingreso de Ucrania en la OTAN, pero también la instalación de bases militares de misiles en su periferia. China se ha convertido en un aliado táctico del imperialismo ruso en esta etapa. Es sabido que el imperialismo chino está por detrás de Estados Unidos y Rusia desde el punto de vista militar, a pesar de sus mejores esfuerzos. Sin embargo, la presión de la superpotencia estadounidense en una serie de asuntos, les ha llevado a utilizar su poder militar, pero sobre todo su avanzada fuerza económica de acuerdo, actualmente, con el imperialismo ruso. Los dirigentes chinos saben de primera mano que no sólo siguen necesitando la industria bélica rusa, sino que esperan dar una respuesta conjunta, junto a Moscú, a la creciente presión estadounidense, tanto a través de las relaciones bilaterales como de la Organización de Cooperación de Shanghái. Al mismo tiempo, China intenta estar presente en los frentes que se abren (Balcanes, Oriente Medio, Norte de África) por todos los medios, así como acercarse a las potencias europeas y a sus mercados a través de acuerdos comerciales y económicos (por ejemplo, la ruta de la seda, el proyecto «One Belt One Road»).

Los Balcanes también están en el ojo del huracán. La burguesía de nuestro país, vinculada al imperialismo estadounidense y europeo, también ha desempeñado su papel en la promoción de los planes de EEUU y la OTAN en la región. El Acuerdo de Prespes del anterior gobierno, llamado de izquierdas, de SYRIZA, no era más que un intento de unir el norte de Macedonia al «abrazo» de la OTAN. Este intento cuenta con la agresiva oposición de Rusia, que refuerza al partido de extrema derecha VRMP como respuesta. Una situación similar existe en otras partes de los Balcanes (Serbia, Albania, Kosovo). La región de los Balcanes en general es una región de fuerte conflicto entre Estados Unidos y Rusia, y el personal político de estos países es profundamente dependiente y conflictivo para los intereses extranjeros. El enfrentamiento entre Estados Unidos y Rusia también intensifica la confrontación en el Mediterráneo y el conflicto greco-turco. La carrera de programas de armamento entre Grecia y Turquía aumenta la tensión. El nuevo acuerdo sobre las bases militares americanas en Grecia, así como las relaciones y las presiones que recibe Turquía por parte de Rusia, producen el riesgo de guerra. Al mismo tiempo, las competencias energéticas se entremezclan en todo lo anterior. La reciente paralización de la certificación del Nord stream 2 por parte de Alemania (cuya duración está por ver) con motivo de la posición de Rusia en la cuestión de Ucrania es indicativa de que la crisis geoestratégica agudiza la dimensión energético-económica de los conflictos y aspiraciones de los imperialistas.

De esta rivalidad los pueblos y el movimiento comunista no tienen nada que ganar y no tienen ningún interés en elegir un bando con uno u otro imperialista. Los pueblos ruso y ucraniano se ven abocados a convertirse en carne de cañón de una guerra injusta y reaccionaria, ya sea que sus dirigentes participen como subordinados o como protagonistas. Por el contrario, el deber de las fuerzas del movimiento comunista revolucionario hoy es fortalecer el movimiento antiimperialista y alzar la voz, gritando NO A LA GUERRA y EL PUEBLO NO NECESITA PROTECTORES, para oponerse al imperialismo y a sus respectivas burguesías locales en todos los países que apoyan a uno u otro imperialista y facilitan su política militar y económica.

En este sentido, el KKE (m-l) tomó iniciativas en todas las ciudades importantes de Grecia, y organizó manifestaciones antiimperialistas/antiguerra, junto con otros partidos y organizaciones de izquierda, basadas en nuestra oposición a los 70 años desde que Grecia fue admitida en la OTAN y la oposición a los peligrosos acontecimientos en Ucrania. Con consignas como «70 años de OTAN significa Juntas, Guerras, Refugiados, Terrorismo», «Fuera las bases americanas en Grecia», «Frente de los pueblos contra la guerra, el imperialismo y la dependencia», cientos de personas se manifestaron en Atenas, Tesalónica, Creta, Ioannina y otros lugares. Seguiremos tomando iniciativas y luchando en esta dirección, y es en esta misma dirección que queremos encontrarnos, cooperar y luchar con otras fuerzas revolucionarias progresistas fuera de nuestro país.

Oficina de Prensa del Partido Comunista de Grecia (marxista-leninista)

Miércoles 23 de febrero de 2022