El Partido Comunista Maoísta


¿De dónde venimos?

El Partido Comunista Maoísta es una organización marxista-leninista-maoísta con implantación en el Estado español. El origen de nuestro partido se remonta a 2019, con la constitución de la antes llamada Juventud Comunista (JC) por parte de varios militantes de otras organizaciones previamente existentes, como resultado de un proceso de ruptura con el revisionismo de los principales partidos autodenominados comunistas.

Tras nuestra constitución como Juventud, decidimos seguir dando pasos hacia lo que entendíamos que era el primer objetivo a cumplir para la consecución del socialismo, y posteriormente del comunismo: la reconstrucción del Partido de Vanguardia. Por ello, nos decidimos constituir como Partido en noviembre del año 2019 y asumimos de forma decidida el marxismo-leninismo y la crítica al revisionismo imperante en el Movimiento Comunista del Estado español. Desde el primer momento tuvimos claro que no éramos el Partido de Vanguardia, pero que debíamos seguir dando pasos hacia su consecución.

Durante todo el año 2020 se dieron numerosos avances ideológicos que nos llevaron a la necesidad de plantear un gran debate: el calibre de las aportaciones del Presidente Mao Tse Tung, y si eran cualitativamente superiores al marxismo-leninismo, el cuál seguíamos asumiendo como ideología válida. Esto nos afectaba a todos los niveles: la estrategia para la toma del poder, el modelo de partido comunista, el papel de las masas y nuestro trabajo en su seno, la reconstrucción del Partido de Vanguardia, etc. Además, quedó claro que debíamos rechazar otras ideas incorrectas, erróneas o caducas que tuvimos en el pasado, fruto de un sentimiento revolucionario honesto, pero también de unas carencias formativas evidentes que nos podían llevar al eclecticismo y al oportunismo.

A finales del año 2021 tuvimos nuestro IIº Congreso, en el que tras dos años de aprendizaje y lucha de dos líneas decidida, honesta y abierta, pudimos entender y asumir el salto cualitativo que supone el maoísmo para la ideología del proletariado. Decidimos asumir el marxismo-leninismo-maoísmo y los aportes de validez universal del Presidente Gonzalo, e iniciar así un nuevo camino en la emancipación de nuestra clase y de la humanidad en el Estado español.

¿Cuál es nuestro objetivo?

Atendiendo al Estado de debilidad en que se encuentra actualmente el Movimiento Comunista Español, y siendo conscientes de que no existe ningún partido que hoy pueda considerarse de vanguardia, y entendiendo los aportes fundamentales del maoísmo, a nivel teórico y práctico en la historia del Movimiento Comunista Internacional, apostamos por la reconstitución del Partido Comunista de Vanguardia en el Estado español, paso previo imprescindible para organizar la revolución proletaria.

Cuando hablamos de la reconstitución de un Partido de Vanguardia lo hacemos entendiendo el mismo como una organización profundamente enraizada en la clase y que tendrá la capacidad para guiarla en la lucha por la toma del poder. Un partido que liderará la construcción del Nuevo Poder, que, tras conseguir llegar al socialismo, iniciará el rumbo hacia el comunismo.

Una reconstitución, no es una reorganización, recomposición orgánica, una suma de siglas ni nada similar. Los métodos del entrismo en grandes partidos revisionistas, de unir a multitud de partidos, etc., no son funcionales, no superan las contradicciones ideológicas y políticas, y no generan por ello un salto cualitativo en la situación del Movimiento Comunista del Estado español.

Mientras el objetivo fundamental sea la reconstitución del Partido de Vanguardia, no debemos perder de vista el siguiente objetivo: la toma del poder. El marxismo-leninismo-maoísmo y las experiencias revolucionarias que han llevado a cabo los partidos que asumen nuestra ideología, nos dejan claro cuál es el camino: la Guerra Popular Prolongada. Debemos construir los tres instrumentos fundamentales para lograr desarrollarla con éxito: el Partido, el Frente Único y el Ejército, que se construirán de forma concéntrica y bajo el mando indiscutible del Partido. En cuanto a este último, el Presidente Gonzalo nos enseñó que debe ser Militarizado.

¿Cómo nos organizamos?

Como comunistas, nos formamos como cuadros y planificamos nuestro trabajo y acción política entre las masas, que son las que hacen la historia. El trabajo de los comunistas es tanto práctico como teórico, entendiendo que ambos son tan complementarios como necesarios.

Por ello consideramos vital el trabajo formativo para construir una base ideológica que guíe nuestra práctica; avanzamos en el trabajo y la línea de masas, en los centros de estudio, de trabajo o en las distintas organizaciones y movimientos sociales; implementamos por diversas vías las labores de agitación y propaganda, y volcamos esfuerzos en favorecer el debate y la contraposición de ideas en el seno del Movimiento Comunista Español con el fin de lograr su superación en pro de un proyecto de reconstitución del Partido de Vanguardia.

Nuestro funcionamiento organizativo se basa en el centralismo democrático, el método organizativo desarrollado históricamente por los comunistas y que combina la mayor libertad y participación interna con la mayor unidad externa. En esto último, cobra una enorme importancia la lucha de dos líneas, que los comunistas no podemos obviar, y que constituye la ley fundamental del desarrollo del partido comunista. Es, en definitiva, el método para organizar un Partido revolucionario.

¿Cuáles son nuestras referencias?

Nuestros principales referentes teóricos son aquellos que constituyen el núcleo fundamental del marxismo-leninismo-maoísmo: Marx, Engels, Lenin, Stalin y el Presidente Mao Tse Tung. Por otra parte, apreciamos enormemente la síntesis del marxismo-leninismo-maoísmo y los aportes de validez universal del Presidente Gonzalo.

Aprendemos de las luchas revolucionarias que se han dado en la historia, teniendo como referencia especial aquellas que han llevado a la toma del poder a la clase obrera y a la construcción del socialismo, como fueron fundamentalmente la Revolución de Octubre de 1917 y la experiencia socialista soviética, así como el triunfo de la Revolución China en el año 1949, y la experiencia socialista china, haciendo especial énfasis en la importancia que supone la experiencia de la Gran Revolución Cultural Proletaria, aporte fundamental para entender la lucha ideológica y política en el seno del socialismo, y para comprender el papel de las masas en este último. 

Esta referencialidad en las experiencias exitosas de una revolución socialista, que constituyen un hito fundamental del que tomar diversas lecciones a lo largo del siglo XX, no nos lleva a defender aquellos países que se autodenominan socialistas, ya que no lo son, sino que constituyen una farsa que confunde al proletariado mundial y al Movimiento Comunista Internacional. Además, denunciamos la política revisionista que se instauró en el Movimiento Comunista Internacional tras los Congresos XX-XXII del PCUS, y que también constituyó la liquidación de la revolución en China tras la victoria de Deng Xiaoping en China. Del mismo modo aprendemos de aquellos que hicieron frente a estas contrarrevoluciones, pues su lucha no será olvidada.

Aprendemos y nos referenciamos en las valiosísimas lecciones de las diferentes experiencias revolucionarias y guerras populares que se han dado durante este último medio siglo, y que hay en camino hoy en día. Las Guerras Populares de Perú, la India, Turquía y Filipinas, deben ser estudiadas y defendidas como avances para la Revolución Proletaria Mundial. También debemos estudiar y aprender del liquidacionismo triunfante en la Guerra Popular de Nepal, tras la traición de Prachanda.

En cuanto al Movimiento Comunista del Estado español y su historia, debemos referenciarnos y defender el legado revolucionario que durante años defendió el PCE como partido de referencia para el proletariado español. Aun así, el PCE fue progresivamente atacado y traicionado tras la muerte de José Díaz y la victoria de Santiago Carrillo y su camarilla revisionista, por lo que pronto, dejó de ser una referencia para los comunistas. No podemos declararnos herederos de un PCE que luchó contra la dictadura de Franco, pero que lo hacía sin una perspectiva revolucionaria ni socialista. Tampoco podemos declararnos herederos del movimiento marxista-leninista-Pensamiento Mao Tse Tung que hubo en los años 60 y 70 del siglo XX, que terminó por caer en el oportunismo y claudicó en la lucha, además de que jamás entendió la importancia cualitativa de los aportes del Presidente Mao Tse Tung. Además de esto, nunca existió un partido marxista-leninista-maoísta estatal, estable en el tiempo y que supusiese un salto cualitativo en la trayectoria del movimiento comunista del Estado español.

Entendemos que en la actualidad vivimos una etapa nueva del desarrollo de la ideología comunista en el estado español. En todo el mundo se está dando una lucha de dos líneas dentro del movimiento comunista entre el oportunismo/liquidacionismo, y la línea revolucionaria. El Estado español no se ha quedado atrás, y la ola revolucionaria del marxismo-leninismo-maoísmo también ha llegado aquí y por primera vez se ha materializado en un partido.

Ahora nuestra tarea es superar a nuestros predecesores, iniciar una nueva etapa reconstituyendo el Partido de Vanguardia, guiado por la nueva fase de la ideología comunista que es el marxismo-leninismo-maoísmo, y demoler este viejo orden capitalista, destruir el estado burgués y contribuir a la Revolución Proletaria Mundial, y por ende, a la emancipación de la humanidad