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25N: Contra la violencia machista, construyamos un mundo nuevo

Las mujeres de clase obrera no nos conformamos con acomodar un sistema que tiene en su ADN nuestra explotación y la de nuestra clase; elegimos hablar en nuestro propio nombre y combatirlo.
A pesar de que el Estado burgués haga ademanes de tratar de paliar la violencia machista vemos que las mejoras legales arrancadas por el movimiento femenino de masas acaban siendo papel mojado en muchos casos. El modo de producción capitalista no deja de someter doblemente a las obreras, y el Estado no es más que un representante de la clase dominante que se beneficia de la desigualdad que sufren las mujeres.
Debemos organizarnos para acabar con la violencia machista y con el sistema que le da amparo. Acabar con el capitalismo para lograr una emancipación real de las mujeres trabajadoras.

El humo de la Ley de Vivienda

El Presidente del Gobierno anunció el pasado martes 5 de octubre que habían alcanzado un acuerdo en el seno del gobierno de coalición para presentar “la primera ley estatal de vivienda en la historia de la democracia española”. Todos los medios de comunicación y multitud de políticos de trayectoria estatal, autonómica o incluso local reaccionaron tras la rueda de prensa. Mientras que el PSOE, Unidas Podemos y otras organizaciones progresistas aplaudían la noticia, todo el espectro liberal y de derecha se oponía frontalmenteEl Presidente del Gobierno anunció el pasado martes 5 de octubre que habían alcanzado un acuerdo en el seno del gobierno de coalición para presentar “la primera ley estatal de vivienda en la historia de la democracia española”. Todos los medios de comunicación y multitud de políticos de trayectoria estatal, autonómica o incluso local reaccionaron tras la rueda de prensa. Mientras que el PSOE, Unidas Podemos y otras organizaciones progresistas aplaudían la noticia, todo el espectro liberal y de derecha se oponía frontalmente.

¡Apoyo a la huelga de los estudiantes en el País Valencià!

La crisis del coronavirus ha afectado a todos los niveles de la sociedad, siendo, como siempre, la clase trabajadora la principal afectada, y esta crisis evidentemente tiene sus consecuencias en el sistema educativo.
Desde el inicio de la pandemia, hemos podido ver una nefasta gestión y nula voluntad de inversión, tanto por parte de las instituciones como de las universidades, que, ante una situación excepcional, no han sido capaces de dotar a la educación de los medios para impartir una docencia de calidad a los estudiantes de clase trabajadora.

La pobreza energética: el beneficio sobre la vida

La pobreza energética asociada a la incapacidad de las familias para cubrir las necesidades de disponibilidad energética y mantener una temperatura adecuada en sus hogares vuelve a crecer en España y afecta al 9,1% de la población.
Este término no constituye un tipo específico de pobreza, sino que por el contrario, es la consecuencia directa de la precariedad a la que aboca el capitalismo a las familias obreras, reflejada en su incapacidad de mantener un consumo energético suficiente para vivir en unas condiciones básicas y dignas